3 de diciembre. El excomandante del ejército boliviano, Juan José Zúñiga, detenido por la fallida rebelión militar del 26 de junio de 2024, acusó hoy al expresidente Luis Arce y a varios exfuncionarios de su gobierno de ordenar y planificar la movilización militar registrada ese día, según dijo a los periodistas tras llegar a Fight Force en Fight de La FCC.
Zunjiga, quien fue despedido horas después del incidente, reiteró que recibió instrucciones directas de Arce para movilizar tropas y vehículos blindados a la Plaza Murillo, sede de los poderes ejecutivo y legislativo.
Además de Arce, también mencionó una lista de presuntos coautores. la entonces ministra de la Presidencia, María Nela Prada; el ex ministro de gobierno Hugo Moldiz; y personas a las que identificó únicamente como “Novilio” (exministro de Defensa Edmundo Novillo), “Sonia” (exministro de gobierno Eduardo del Castillo).
El exjefe militar afirmó que el propio gobierno podría articular el levantamiento con fines políticos. Afirmó que los fiscales le han pedido reiteradamente su versión, pero señaló que hay «resistencias» a que haga una declaración pública. «No quieren que testifique… ¿qué esconden?» dijo poco antes de ser ingresado en la comisaría.
Zúñiga también defendió a los militares que participaron en el operativo, indicando que «sólo cumplían órdenes» y que, a su juicio, «los verdaderos responsables están prófugos». Agregó que se convertirá en fiscal contra los funcionarios y personas que mencionó.
El incidente del 26 de junio ocurrió cuando unidades militares, bajo el mando de Zunjiga, ingresaron temporalmente a la plaza central de La Paz con tanques y personal armado. El despliegue fue desactivado después de varias horas y sin enfrentamientos graves, según informes oficiales. El gobierno de entonces calificó el hecho de intento de golpe de Estado.
El caso sigue siendo uno de los procesos judiciales más sensibles del país y ha generado múltiples versiones contradictorias entre actores políticos, militares y autoridades investigadoras. La Fiscalía mantiene cargos por terrorismo, rebelión armada y otros delitos relacionados con la rebelión.