Las zonas francas de Colombia están fortaleciendo su papel como uno de los motores más fuertes del crecimiento económico, atrayendo inversión extranjera directa (IED) e internacionalizando el país. El sector está cerrando los últimos dos años con 54.800 millones de dólares en inversiones movilizadas, más de 169.000 empleos formales relacionados con el régimen y una red empresarial que está ampliando su capacidad en manufactura avanzada, servicios globales, agronegocios y tecnologías habilitadoras.
En 2024, las zonas francas registraron exportaciones por USD 3.127,8 millones FOB, consolidándose como las plataformas definitorias de bienes y servicios dirigidos a los mercados internacionales. Si bien en 2025, con corte de octubre, las exportaciones están mostrando ajustes por la volatilidad global con ventas por USD 2.281,7 millones FOB, los niveles de importaciones y transformación productiva reflejan una economía que continúa modernizándose para responder a las necesidades de reconfiguración industrial y nearshoring.
“Las zonas francas son palancas estratégicas para la internacionalización de la industria colombiana: ofrecen previsibilidad regulatoria, ventaja competitiva y ventanas claras de integración con proveedores locales. Para los inversionistas internacionales, representan plataformas seguras para iniciar sus negocios, exportar desde Colombia y crear cadenas productivas que beneficien a las regiones”, dijo Carmen Caballero, presidenta de ProColombia.
El país cuenta actualmente con 119 zonas francas activas en 20 departamentos, con acceso privilegiado a puertos del Caribe y el Pacífico, corredores logísticos estratégicos y un entorno regulatorio que fomenta el rápido inicio de negocios orientados a la exportación. Estos enclaves ofrecen a los inversores incentivos fiscales y aduaneros competitivos, personal calificado, infraestructura flexible y participación en cadenas de valor globales.
En un contexto internacional caracterizado por la deslocalización productiva, Colombia emerge como un destino confiable para empresas que buscan seguridad jurídica, cercanía a Estados Unidos y diversificación de negocios. La estrategia nacional de reindustrialización y promoción de inversiones está diseñada para transformar las zonas francas en puntos focales de Nearshoring, especialmente para centros de datos, BPO multilingüe, salud y agronegocios transformadores.
Un elemento clave de la evolución del régimen es su integración a la economía popular, ampliando la base de producción local. La última política sectorial presentada por la Ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales, facilita que las microempresas y pequeñas unidades productivas se conviertan en proveedoras de bienes y servicios dentro de las zonas francas, conectándose a redes globales y avanzando hacia la formalización. Gracias a esto, la entrada de IED no sólo aumenta la productividad, sino que también aumenta las oportunidades de empleo y emprendimiento en los municipios y regiones.
Para acelerar el ingreso de capitales, ProColombia, en alianza con la Cámara de Usuarios de Aduanas Francas ANDI, lanzó un nuevo directorio de zonas francas colombianas, disponible en inglés y español. La plataforma agrega información estratégica sobre propuesta de valor, sectorización, infraestructura, conectividad y contactos operativos en las zonas francas permanentes del país, facilitando el proceso de evaluación y selección de inversionistas globales.
Las previsiones para 2026 son optimistas: Colombia avanza hacia la consolidación de una plataforma exportadora más sofisticada, capaz de atraer proyectos intensivos en mano de obra y tecnología, posicionándose como un punto clave en América Latina para el comercio internacional, la innovación y la integración productiva”, concluye Caballero.
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