En un año marcado por presiones económicas y ajustes fiscales a nivel nacional, Tunja logró contener los incrementos de precios y cerró 2025 con una tasa favorable respecto al resto del país. En diciembre, la variación mensual del índice de precios al consumidor (IPC) de la ciudad fue del 0,06%, muy por debajo del 0,27% registrado a nivel nacional.
Sectores claves para el costo de vida de los hogares, como alimentos y bebidas, servicios públicos, transporte, salud y educación, mostraron incrementos más moderados en la capital de Boyacá, lo que se tradujo en una menor pérdida de poder adquisitivo para la población local.
Uno de los contrastes más significativos se observó en el sector educativo, donde los aumentos de precios fueron significativamente inferiores al promedio nacional, lo que redujo la presión económica sobre las familias. Este comportamiento contribuyó significativamente al saldo positivo del índice IPC de la ciudad.
A pesar de esta conclusión favorable, las perspectivas para 2026 plantean nuevos desafíos. El aumento del salario mínimo y la política de indexación impulsada por el gobierno nacional pueden generar presiones adicionales sobre los precios. El desafío para la economía local será evitar que estos ajustes se traduzcan directamente en el consumo cotidiano y afecten la estabilidad lograda.
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