Tres lecciones que todo empresario colombiano debe saber – Noticias ultima hora

Kapital fue creado para ayudar a las empresas a tomar mejores decisiones financieras gracias a la tecnología.

“Lo que comenzó como una plataforma enfocada en visibilizar el flujo de caja y simplificar los procesos contables rápidamente evolucionó hasta convertirse en una de las empresas fintech más importantes de América Latina”.

Hoy, con una valoración superior a los $1,300 millones, Kapital opera en México, Colombia y Estados Unidos, impulsando el desarrollo de más de 300,000 empresas que encuentran en él un aliado en la planificación, financiamiento y escalamiento de sus negocios.

René Saúl, su cofundador y CEO, un emprendedor que convirtió la gestión financiera en un ejercicio de visión y disciplina.

«Un negocio sostenible no se construye con prisas, sino con propósito, análisis y decisiones acertadas»

En un país como Colombia, donde las pequeñas y medianas empresas son el motor del empleo y la productividad, estas reflexiones cobran particular valor.

“invitan a los emprendedores a crecer con orden, utilizar el financiamiento de manera estratégica y utilizar la tecnología como herramienta para ganar control en lugar de complejidad”.

René Saúl, CEO y cofundador de Kapital: «Crecer con visión es importante, pero crecer con disciplina es innegociable».

«Cuando una empresa entiende su flujo de caja, automatiza procesos y toma decisiones basadas en datos, el crecimiento deja de ser un golpe de suerte y se convierte en una consecuencia natural»

En Colombia, donde las pymes siguen ganando popularidad, se crearon más de 290.000 nuevas empresas en 2024, según Confecámaras.

«Hoy en día, estas empresas enfrentan desafíos como un flujo de caja limitado, un acceso limitado al crédito y dificultades de escalamiento sin perder el control financiero»

La planificación, las oportunidades de financiación y la resiliencia se convierten en aliados del crecimiento y la evolución.

Tres lecciones que todo emprendedor debería saber:

A partir de esta experiencia, René Saúl comparte tres lecciones que resumen el camino que lo llevó a consolidar una empresa regional y que hoy puede servir como guía para los emprendedores colombianos.

El punto de partida es la inteligencia financiera.

Comprender las finanzas corporativas no es sólo una tarea contable: es la base de todas las decisiones estratégicas.

La inteligencia financiera incluye comprender los flujos de caja, los márgenes, los costos reales y la rentabilidad de cada acción.

“Nos permite predecir escenarios, corregir desviaciones y evaluar claramente el estado del negocio”

Es fundamental no seguir la intuición sino aplicar prácticas de análisis financiero, ya que pueden marcar la diferencia entre estabilidad e improvisación.

La información, si se interpreta correctamente, se convierte en un mapa que determina la dirección del desarrollo y limita el riesgo.

La financiación es apalancamiento, no salvación.

El acceso al crédito es una herramienta poderosa cuando se utiliza estratégicamente. La financiación permite la inversión, la digitalización de procesos y la exploración de nuevos mercados, pero sólo si se realiza de forma planificada.

Comprender el verdadero costo del dinero, analizar su capacidad de pago y seleccionar las fuentes adecuadas son pasos esenciales para utilizar el crédito como motor de crecimiento.

Las empresas que incluyen la financiación en sus planes, en lugar de recurrir a ella como último recurso, consiguen mantener la estabilidad y aprovechar mejor las oportunidades del mercado.

La gestión del capital debe verse como una inversión en el futuro, no como una reacción al presente. En el caso de Colombia, existen diversas alternativas de apalancamiento que en ocasiones son desconocidas para los emprendedores, por lo que es crucial mapear e identificar alternativas viables que puedan adaptarse a la situación del negocio.

La resiliencia es el nuevo diferenciador competitivo

El entorno actual exige que las empresas sean capaces de adaptarse, aprender y evolucionar ante el cambio. La resiliencia se ha convertido en un activo tan importante como el capital: requiere mantener la claridad de propósito incluso en tiempos de incertidumbre.

Las organizaciones resilientes son aquellas que aprenden de los errores, adaptan sus estrategias con agilidad y fortalecen su cultura interna ante los desafíos.

En un contexto como el de Colombia, donde las condiciones económicas, tecnológicas y sociales están cambiando rápidamente, la resiliencia permite sostener el crecimiento a largo plazo.

«El éxito no se trata de desarrollarse a toda costa, sino de construir negocios sostenibles. Si una empresa entiende su objetivo, cuida su dinero y elige bien a sus aliados, está preparada para cualquier desafío», resume René Saúl, CEO y cofundador de Kapital.

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