En los últimos días de diciembre de 2025, el gobierno de Colombia, encabezado por el presidente Gustavo Petroproporcionó un aumento histórico del salario mínimo para 2026de 22,7% a 23,7%según el ingreso mínimo legal en aproximadamente 1.750.905 pesos colombianos más asistencia de reubicación, lo que asciende a aproximadamente 2 millones de pesos por mes..
La medida, que no fue resultado de un acuerdo tripartito con sindicatos y grupos religiosos -luego de que negociaciones anteriores fracasaran- representa el mayor aumento salarial en décadas en los Andes.
La junta ejecutiva introdujo el aumento como Progreso social y políticas para reducir la desigualdad.con el argumento de que mejorar los ingresos de los trabajadores reactivará el consumo y la economía popular. Pero la decisión ha provocado mucho debate en los ámbitos económico, político y jurídico.
Perspectiva de los expertos: beneficios, temores y advertencias
Tres reconocidos economistas colombianos—Jorge Restrepo, Hernando Zuleta y Salomón Kalmanovitz— ofreció una visión crítica y analítica del impacto potencial de este aumento salarial, basada en una visión técnica y organizativa de la economía.
Beneficios reales, pero con riesgos
Restrepo admite que Millones de trabajadores y pensionados se benefician directamente del aumento.mejorar el poder adquisitivo de los más vulnerables en el corto plazo. Sin embargo, se advierte sobre el riesgo de que la medida genere presiones inflacionarias si los costos laborales se trasladan a los precios de los bienes y servicios. Además, es posible señalar consolidación salarial lo que reduce la diferencia de nivel profesional y técnico que podría obstaculizar la movilidad salarial en el mercado laboral.
Zuleta, por su parte, señala que el aumento es muy superior a la inflación esperada (varios puntos por encima) y puede tener un impacto negativo en la inflación. empleo formalespecialmente en las PYMES. En su opinión, la decisión genera un «doble shock de oferta» que puede reducir el empleo formal y empujar a algunas empresas hacia la automatización o la informalidad.
Kalmanovitz va más allá al describir la operación como una falta de respeto fiscal en el contexto de un déficit público superior al 7% del PIB. Advirtió que el propio Estado enfrentará mayores costos de ajuste de los salarios públicos (incluidos maestros y uniformes) y que la presión sobre los precios y las tasas de interés podría afectar el crecimiento económico.
Reacciones en diferentes sectores
La operación ha suscitado diversas reacciones:
- Gobierno y sindicatos Acogen con satisfacción el aumento como un paso hacia la justicia social y el respeto en el lugar de trabajo.
- Empleadores y sindicatos Advierten del impacto en la productividad, los costes operativos y la competitividad de las empresas, especialmente las pequeñas.
- Economistas internacionalesincluidas instituciones como JPMorgan Bank, han calificado el aumento como posible populista con riesgo macroeconómico si no va acompañado de una política adicional.
- Especialistas en derecho laboral han señalado que el fallo ya enfrenta cuestionamientos legales, en un contexto donde decisiones similares han sido impugnadas anteriormente por falta de soporte técnico sólido.
¿Qué viene en 2026? Perspectivas y desafíos
El debate sobre el salario mínimo está entrelazado con un debate más amplio sobre la política económica en Colombia: cómo equilibrar la protección social, la estabilidad macroeconómica y la creación de empleo formal. El Banco de la República ya ha anunciado medidas para contener la inflación, manteniendo tipos de interés relativamente altos, lo que añade presión sobre el crecimiento económico y los costes crediticios del país.
Será clave observar cómo estas mediciones se traducen en el comportamiento de variables como empleo formal, inflación, informalidad laboral, crecimiento económico y productividadasí como la respuesta de las empresas en un entorno global competitivo.
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