

El aguacate es sin duda un alimento muy sabroso y además muy demandado por sus buenos macronutrientes, lo que ha propiciado que un aumento en su producción. Esta proliferación de su cultivo parece una buena noticia para nuestro país (sobre todo porque se vende bien), aunque en la Costa del Sol y en la costa tropical de Málaga y Granada Los principales impactos ambientales ya son visibles B. el arado de las laderas y un gran consumo de agua, que agrava la sequía que ya es típica del sur de España.
Un gran consumo. Para poner números, Ya son más de 20.000 hectáreas dedicadas al cultivo de aguacate en estas provinciascon alrededor de 5.000 hectáreas convertidas de secano a regadío, con una legalidad dudosa detrás que también ha creado la apariencia Hasta 250 pozos ilegales en 2023.
Esta expansión, que representa el 30% de la superficie aguacatera de Andalucía (unas 9.400 hectáreas en total), ha sustituido los cultivos tradicionales por cultivos tropicales hipertensivos, a pesar de la crisis climática. Todo para optar por un cultivo que sin duda puede traer grandes réditos económicos.
Protección ambiental. Una denuncia reciente Junto a esta denuncia, que señala los graves problemas medioambientales, se muestran diversas imágenes que sin duda hablan por sí solas para entender cómo afecta este cultivo a la geografía.
Lo que vemos no es sólo agricultura; Se trata de una transformación industrial del paisaje que está llevando al límite los recursos hídricos y geológicos de Málaga y Granada. Así es como el aguacate y el mango han pasado de ser “oro verde” a convertirse en una bomba de tiempo para el medio ambiente.
Técnica de destrucción. Tradicionalmente, la agricultura en estas zonas estaba adaptada a la orografía natural del país. Pero ahora el modelo impuesto, basado en la altísima rentabilidad de las frutas tropicales, está haciendo todo lo contrario: está adaptando a la fuerza la orografía al cultivo.
Según Ecologistas en Acción y varios confirman estudios edáficosLa implementación de estos cultivos requiere maquinaria pesada romper Pendientes. Este proceso consiste en retirar la cubierta vegetal original para crear terrazas artificiales. ¿El resultado? Un deterioro severo del suelo en sus horizontes superficiales.
Un problema con las tormentas. Este deterioro conduce a la destrucción de la vegetación natural, lo que lleva al “sellado” del suelo y por tanto a la creación de grietas que destruyen sus funciones biológicas. El problema surge cuando se producen lluvias torrenciales (cada vez más habituales en el Mediterráneo), que provocan que el agua no se filtre y se escurra, llevándose consigo nutrientes y provocando una erosión masiva.
Esto hace que los agricultores utilicen más fertilizantes, que en última instancia contaminan el subsuelo. En resumen, nos enfrentamos a un círculo vicioso de degradación química y física.
Una sed interminable. El aguacate es una fruta que encaja perfectamente en la selva tropical, pero que ahora ha sido trasplantada a una zona de clima mediterráneo semiárido. Un lugar ideal para cultivos tradicionales de secano como el olivo o el almendro, que pueden sobrevivir con lo que cae del cielo. Pero el aguacate o el mango en un modelo hipertenso requieren unos 7.500 metros cúbicos de agua por hectárea al año.
Estas demandas Esto, unido al gran número de plantaciones existentes, como ya hemos comentado, conlleva una gran tensión hídrica, que se refleja en el embalse de La Viñuela, que en 2023 sólo ha alcanzado el 7% de su capacidad, llegando hasta La Axarquía malagueña. a una situación crítica.
Y este déficit no se cubre con la lluvia, sino con las perforadoras que abren pozos en la zona. De esta forma, la consecuencia directa es clara: la sobreexplotación de los acuíferos y su salinización por intrusión marina.
Un problema escalado. La burbuja del aguacate sigue creciendo en nuestro país. Ante el colapso ocurrido en MálagaEl modelo se ha replicado en Cádiz, Hueva o Murcia, que al fin y al cabo son regiones que ya sufren escasez de agua porque no llueve mucho durante todo el año.
Pero no sólo está migrando fuera de la provincia, sino que también está escalando al sector judicial, donde la Fiscalía lo busca. ya esta siendo investigado un posible delito medioambiental que implica daños a la gestión pública del agua por valor de 10 millones de euros y el robo ilegal de hasta 26 hectómetros cúbicos de agua. Y en muchas de estas regiones, los ciudadanos se enfrentaron a cortes de suministro debido a esta escasez mientras este modelo agrícola seguía teniendo demanda.
Una solución. ¿Qué se propone? En este caso se trata de la desescalada ordenada de estas culturas. Para lograrlo, el objetivo es frenar nuevas conversaciones sobre riego y cerrar pozos ilegales. El problema es que un sector muy importante de la economía de algunas de estas provincias se enfrenta a paisajes cambiantes en la región.
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