Por qué las startups fracasan en Colombia – Noticias ultima hora

En Colombia se crean cada año miles de empresas, pero muy pocas logran consolidarlas y, según Confecámaras, sólo el 33,5% de las unidades productivas creadas en un año típico siguen activas cinco años después.

Detrás de este número están las historias de emprendedores que invirtieron ahorro, tiempo y trabajo, pero que no lograron llevar su negocio de la etapa inicial a una empresa sustentable.

Los datos son preocupantes porque, según BBVA Research y ANIF, las micro, pequeñas y medianas empresas constituyen la columna vertebral de la economía: constituyen el 99,5% de las empresas formales, generan cerca del 79% del empleo y aportan hasta el 40% del PIB.

Cuando una PYME fracasa no sólo se pierde la idea de negocio; Se pierden empleos, cadenas productivas y oportunidades de desarrollo local.

Más allá de los factores macroeconómicos y políticos, existen patrones recurrentes en la gestión de las PYME: falta de estrategias claras, poca disciplina financiera, dificultad para utilizar estratégicamente la inteligencia artificial y la automatización, equipos no consolidados para un alto desempeño y falta de espacio en el que los emprendedores puedan aprender y crecer con sus pares.

“Cuando hablas con emprendedores de Medellín, Bogotá o Cali los síntomas se repiten: falta de ventas, decisiones tomadas sin datos, herramientas digitales subutilizadas y fundadores solos en la toma de decisiones”.

Andrés Bilbao, cocreador de 30X y cofundador de Rappi, “No basta con tener una buena idea: se necesita una mentalidad, procesos y una red que exija y apoye”.

PYME: ¿Por qué fracasan las startups en Colombia?

Andrés Bilbao, Daniel Bilbao y Dylan Rosemberg crearon 30X, un programa ejecutivo que trabaja con fundadores, directores generales y altos directivos de empresas de habla hispana a través de clases presenciales de tres días y programas online en vivo.

El objetivo es ayudar a las empresas a pasar de «sobrevivir» a escalar compartiendo la mentalidad sobre la que se construyeron empresas como Rappi, integrando mejor la inteligencia artificial y la automatización en los procesos y creando entornos conectados donde los líderes puedan aprender y crecer juntos.

A partir de esta experiencia con emprendedores y empresas de diferentes tamaños y sectores, identificaron una serie de problemas que son recurrentes en las Pymes colombianas y que frenan su evolución:

1- Estrategia débil y poco control de gestión: Muchas empresas nacen en torno a un producto o servicio atractivo, pero no existe un camino claro de desarrollo ni mecanismos de seguimiento. La planificación suele quedar en forma de presentación, sin indicadores básicos de ventas, rentabilidad o clientes habituales. Sin un simple tablero de control, la empresa se gestiona «a simple vista» y se pierde la capacidad de predecir problemas.

2- Efectivo frágil y poca disciplina financiera: El flujo de caja es uno de los puntos más importantes. Es común ver pymes donde las finanzas empresariales y personales se mezclan, no hay previsiones de ingresos y gastos y los préstamos se utilizan de forma reactiva para cubrir huecos. En un contexto de tipos elevados, dependencia de uno o dos grandes clientes o ciclos de pago largos, muchas empresas se encuentran al borde del ahogamiento cuando las ventas caen o los pagos se retrasan.

3- Falta de comprensión y verdadera habilitación de la IA y la automatización: La conversación en torno a la IA ya es enorme, pero en muchas PYMES, la IA se limita a herramientas aisladas (chatbot, integración única, licencia de software) sin un diseño de proceso en segundo plano. Falta talento capaz de repensar el comercio, los servicios y las operaciones basados ​​en la IA, y muchos proyectos permanecen en fases piloto que no cambian los resultados empresariales.

4- Equipos que no están consolidados como de alto rendimiento: Otra constante es la dificultad de crear y mantener equipos fuertes. La alta rotación, la falta de claridad de roles, la excesiva dependencia del fundador y la falta de procesos básicos de seguimiento hacen que la empresa avance al ritmo de unas pocas personas. Esto limita la capacidad de escalar, innovar y aprovechar oportunidades: el fundador termina apagando incendios sin tener el espacio mental para elaborar estrategias.

5– Poca innovación y gestión tradicional en mercados que cambian rápidamente: Aunque la narrativa empresarial está llena de innovación, muchas pymes todavía operan con modelos muy similares a los de hace diez o quince años. La oferta cambia poco, hay poca experimentación con nuevos canales y formatos y se toma poca información del mercado para ajustar el producto o el precio. En un entorno donde los clientes comparan en línea y esperan respuestas rápidas y valor agregado, apegarse a la gestión tradicional significa perder relevancia y reducir los márgenes.

“Vemos que muchas pymes siguen gestionándose por su cuenta, como si el entorno estuviera cambiando lentamente, cuando hoy los clientes, la tecnología y la competencia se mueven a diferentes velocidades”.

Bilbao afirmó: «Si el fundador no está expuesto a otras formas de vender, dar servicio, financiar o utilizar la IA, el negocio no tendrá éxito, incluso si el producto es bueno».

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