Presidente de Colombia, Gustavo Petrohabló una vez más sobre cuestiones internacionales y medioambientales, explicando su posición sobre dos cuestiones clave: el embargo a la UE Cuba y la necesidad de acelerar la transición a la energía limpia.
En declaraciones recientes, el presidente rechazó el bloqueo económico que afecta a la isla caribeña desde hace décadas, calificándolo como una medida que tiene un impacto directo en la población civil. Según Petro, este tipo de sanciones no sólo limitan el desarrollo económico, sino que también profundizan las desigualdades y dificultan el acceso a bienes básicos.
“El mundo debe avanzar hacia el diálogo, no hacia el castigo económico”: esta es una de las principales ideas defendidas por el presidente, quien insiste en que América Latina promueva una agenda de cooperación en lugar de aislamiento.
Postura reiterada contra el embargo
La afirmación de Petro no es nueva, pero cobra relevancia en el actual contexto internacional. Bajo su gobierno, Colombia ha buscado posicionarse como un actor promotor del entendimiento regional y la resolución de conflictos diplomáticos.
Desde esta perspectiva, el presidente cree que mantener sanciones prolongadas, como el embargo a Cuba, es contraproducente porque afecta principalmente a los ciudadanos y no conduce necesariamente a cambios políticos estructurales.
En paralelo, Petro volvió a insistir en uno de los pilares de su gobierno: transformación de energía. El presidente planteó la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles y pasar a fuentes renovables, especialmente la energía solar.
Colombia, explicó, tiene condiciones geográficas favorables para este cambio, lo que permitiría:
- Ampliar la cobertura energética en las zonas rurales
- Reduce tu impacto en el medio ambiente
- Generar nuevas oportunidades económicas sostenibles
El presidente defendió que este proceso responde no sólo a las necesidades ambientales, sino también a la transformación estructural del modelo productivo del país.
Debate político y económico
Las declaraciones del presidente provocaron diversas reacciones. Mientras los sectores relacionados enfatizan su enfoque en los derechos humanos y el desarrollo sostenible, los críticos advierten sobre los desafíos económicos que plantea la transición energética acelerada y cuestionan su postura sobre las cuestiones internacionales.
Sin embargo, la declaración fortalece la línea política del gobierno: Colombia es más activa internacionalmente y comprometida con la lucha contra el cambio climático.
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