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¿A qué se debe que un amplio sector de lo que en Colombia denominamos como la “izquierda” no haya demostrado interés alguno en esclarecer el genocidio del movimiento gaitanista y el asesinato de Gaitán, que hoy cumple 78 años de ejecutado, en el marco de una desmemoria que incumple con el deber de verdad a nuestra nación? ¿Cómo han podido los liderazgos políticos de izquierda y los que militan defendiendo la causa de la “democracia” desechar una memoria de importancia vital en el acontecer político contemporáneo? Además, nuestra nación precisa conocer las glorias pasadas para nutrir la energía transformadora del presente.

El genocidio político de la UP a partir de 1985 y los magnicidios políticos de 1989-1990 fueron ejecutados sobre el olvido y la confusión en torno a lo que aconteció entre 1944 y 1950. La verdad, aún debida, sobre el genocidio político ejecutado sobre la UP y sobre los liderazgos y los movimientos sociales contemplados como una amenaza o un obstáculo para los intereses de la extrema derecha estadounidense-israelí y las redes corporativas que la apoyan, no riñe en absoluto con la verdad sobre lo acontecido con Gaitán y el movimiento gaitanista entre 1944-1950. Todo lo contrario. Son verdades históricas que en su articulación arrojan formidable esclarecimiento sobre el devenir político de nuestra nación. No hay que ir muy lejos para ofrecer un ejemplo palmario de este abandono de la izquierda y las franjas que se autodenominan democráticas del país.

¿Qué figuras políticas colombianas respaldaron públicamente la invaluable y valerosa solicitud escrita y verbal del presidente Petro a Trump el pasado 3 de febrero en Washington? ¿Qué medios de prensa nacionales se ocuparon de analizar, o al menos informar con la atención debida a la importancia de la solicitud del presidente Petro? 

En sus declaraciones en la rueda de prensa subsiguiente a su conversación con Trump el presidente Petro, declaró ese primer martes de febrero: 

“Una de las cosas que hicimos en la reunión: le pedimos a Trump en una carta escrita en inglés que desclasifique todos los informes que en la inteligencia de los Estados Unidos hay sobre dos hechos de la historia de Colombia (uno de ellos el magnicidio de Gaitán el 9 de abril de 1948) . 

Me preguntó Trump: “¿Es que nosotros fuimos culpables?”. Yo le dije: No creo. No aparece en nuestros registros.”

“No creo”, le respondió el presidente Petro a Trump cuando este le espetó el interrogante: “¿es que nosotros fuimos culpables?”. 

Si sucesivos gobiernos estadounidenses no han cumplido con la obligación de desclasificar los archivos sobre Gaitán, a pesar de haberse vencido todos los términos legales para hacerlo, es porque esos archivos contienen información que afecta hasta hoy al poder político de los Estados Unidos y a la clase política colombiana obsecuente con sus amos del norte.

El actual embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García Peña, quien desempeñó un papel protagónico en la tarea de desactivar el alto nivel de tensión entre los gobiernos de E.U. y de Colombia gracias la reunión personal que logró concretar entre los dos mandatarios, organizó en la Universidad Nacional de Colombia una nueva edición de la Cátedra Gaitán en el año 2023.

En ese momento, el creador y organizador de la cátedra Gaitán, García Peña, nos invitó a participar con una ponencia sobre el contexto internacional del 9 de abril de 1948. En esa presentación fueron abordados los intereses neurálgicos del gobierno estadounidense que condujeron al presidente Truman y al Secretario George Marshall a contemplar a Jorge Eliécer Gaitán como una grave amenaza en Colombia, en norte andino petrolero (Colombia-Venezuela-Ecuador), en la cuenca caribeña y en América Latina. En 1948, la alta dirección de la nueva arquitectura de inteligencia norteamericana declaró oficialmente la “Guerra Política”, la determinación de intervenir en los procesos político-electorales de países que pudieran deslizarse hacia la esfera de influencia de su contendor estratégico de ese momento: la URSS. Hoy el contendor estratégico, lo ha dicho Trump, es China. También fue aprobadas las operaciones encubiertas en Colombia y en América Latina.

, publica hoy 9 de abril de 2026, esta presentación inédita sobre el contexto internacional como una forma de resistir a la moda del olvido, que como todas las modas, solo beneficia a quienes las imponen.

El contexto internacional del 9 de abril de 1948: demoliendo mitos

Vamos a conversar sobre el contexto internacional de Colombia en 1948, los orígenes del genocidio político del movimiento gaitanista y del conflicto armado que ha asolado durante décadas al país.

Hay dos tesis iniciales que quiero compartir con ustedes, pero antes quiero formular una aclaración metodológica. Encontré muy valiosa la estructura de la charla que utilizó Gloria Amparo de las Mercedes Gaitán Jaramillo en la primera conferencia de esta Cátedra y quisiera adoptarla en esta presentación. Les propongo, entonces, la idea de adelantar la presentación durante 30 minutos, hacer una pausa, escuchar sus comentarios y sus interrogantes, y después volver otros 30-35 minutos con la presentación y una nueva ronda de preguntas, observaciones y comentarios.

Aprovecho esta mención para rendir sincera y honda gratitud a Gloria porque las conversaciones con ella –desde las primeras en el año 1986, cuando llegué a trabajar como abogado en el Centro Jorge Eliécer Gaitán– han sido fundamentales para comprender la magnitud de la distorsión, de los ocultamientos y de las alteraciones que se han dado en el recuerdo, en la historia y en la memoria colectiva de los años que hoy vamos a abordar. 

Las dos ideas que quiero presentar a vuestra consideración son hipótesis que surgen de un trabajo de investigación y reflexión sostenido durante muchos años. Menciono este antecedente para que se comprenda que ha habido una labor minuciosa en la búsqueda de lo que pudiéramos llamar las teselas indispensables para estructurar el mosaico de una narrativa veraz y sencilla. Ha sido necesario reunir pieza por pieza, libro por libro, ensayo por ensayo, imagen por imagen, fragmento textual por fragmento textual, apartes de prensa y muchas entrevistas, en diversos lugares, para poder estructurar esta narración comprensiva de lo sucedido.

La primera hipótesis es sobre el contexto internacional y el entramado que determinó y llevó a cabo el genocidio del movimiento gaitanista y el asesinato de Gaitán. Mucho se ha especulado sobre quién o quiénes, por qué motivos, en qué circunstancias decidieron ejecutar el asesinato de Gaitán. Menos atención se ha prestado al proceso de exterminio creciente del movimiento gaitanista cuyos inicios pueden ubicarse entre 1945 y 1946, conforme a los datos existentes. La primera hipótesis está basada en lo que en la ciencia jurídica penal se conoce como evidencia circunstancial. 

Y, en segundo lugar, presentaremos una hipótesis, articulada a la primera, sobre el origen del conflicto armado. En la conferencia que nos compartió hace unos días el profesor Daniel García Peña, fue muy valioso escuchar su apreciación sobre cuál era el origen del conflicto armado. Señaló al comienzo de su charla y lo reiteró al final de su conferencia, algo que considero fundamental: si nosotros no tenemos una idea clara de cómo se originó la situación de conflicto armado, no podremos superarlo. Sucede en esta materia de la vida de los pueblos algo similar a lo que acontece a nivel psicológico en el plano individual y es que los conflictos no resueltos vuelven una y otra vez a nuestras vidas.

Hay tres epígrafes de tres autores diferentes que nos ayudan a esclarecer los sentidos de lo que vamos a presentar: son tres epígrafes que guían todo el trabajo. El primero es de Gabriel García Márquez y dice:

“En el caso concreto de Colombia, yo traigo el tema de que hay que reescribir y reinterpretar la historia. Nosotros no sabemos en qué país vivimos”. 

Es una frase muy elocuente sobre nuestra historia. Ustedes saben que él escribió una síntesis magistral sobre nuestro pasado y nuestra identidad: Por un país al alcance de los niños, fue el documento con el que se presentó el trabajo de la Misión de Ciencia y Educación en el año 1994. Un ensayo extraordinario que logra en muy pocas páginas presentar un relato comprensivo de lo que ha sucedido en Colombia. ¿Qué fuerzas y por qué motivos nos han ocultado y tergiversado el pasado en el que se enraíza nuestro presente? 

El segundo epígrafe es de Lucien Febvre: “La historia no es juzgar, es comprender y hacer comprender”. La investigación adelantada ha estado presidida por la necesidad profunda de comprender. ¿Cómo pudimos como colectividad descender a los abismos por los que nos hemos precipitado? ¿Cómo puede imperar la miseria y la pobreza en un país de fabulosas riquezas y en una nación laboriosa?

Y, por último, un pensamiento de José Martí sobre la memoria: “Zarzal es la memoria, más la mía es un cesto de llamas”.

Martí usa la palabra “zarzal” aludiendo a la zarza bíblica, a la planta que arde sin consumirse. Y también a la zarza que nos espina, a esa memoria que nos rasga y nos hiere, pero que al mismo tiempo, y él así lo reivindica, es un cesto de llamas: la memoria que ilumina la comprensión del pasado. Un cesto que arroja destellos para iluminar nuestro presente.

En este punto quiero hacer un breve paréntesis, podría sobrar, pero prefiero reiterar este mensaje: la vehemencia o la pasión con la que voy a expresarme –porque es algo que forma parte de mi vida– no riñe en absoluto con la conciencia de la falibilidad y, no solo el respeto, sino con el aprecio sincero y hondo por la diferencias. Las diferencias de apreciación que podamos tener y los cuestionamientos que ustedes eventualmente expresen son más que bienvenidos, todos ellos.

El porvenir nace en la herida

Esta imagen arrasadora está tomada del libro La violencia de Alonso Moncada publicado en 1963. La vi en casa, cuando tenía siete años, en 1967, por andar subiéndome a los anaqueles y curioseando en los libros a los que no me estaba permitido acceder. Fue muy impactante acercarme a la violencia macabra ejecutada sobre los más inermes y vulnerables. Queda una marca al contemplar los rostros de la barbarie que azotó como un vendaval a nuestra nación a partir del segundo lustro de los años cuarenta.

De alguna manera, creo que el sentido del título del libro de Paco Gómez Nadal y Erik Arellana Bautista, El porvenir nace en la herida,está presente en cada una de nuestras vidas. Creo que los cursos de nuestras vidas tienen que ver con esas heridas tempranas que nos determinan, que trazan nuestros porvenires… lo que estudiamos, lo que hacemos o no, aquello a lo que consagramos nuestras existencias.

Hasta ahora, la memoria colectiva de Gaitán permanece viva. No sé cómo haya sucedido con ustedes, apreciaría poder saberlo, me refiero a que cada habitante de Colombia tiene una referencia sobre Gaitán, un primer Gaitán, un primer contacto. En mi caso, ese primer encuentro ocurrió en 1973, cuando escuchaba a las 7.00 pm un programa radial que dirigía el maestro Humberto Martínez Salcedo, un gran humorista que creó el personaje televisivo maestro Salustiano Tapias. Lo recordarán aquellos de ustedes que tienen más años. En el programa radial El Corcho Martínez Salcedo transmitía fragmentos excepcionales de los discursos de Gaitán.

Esos primeros discursos, a pesar de que yo no tenía en ese momento los elementos conceptuales para comprender muchas cosas, llegaban de modo profundo a la sensibilidad. La importancia de llegar a la sensibilidad en la comunicación política es decisiva. Gaitán fue un formidable maestro en el arte de llegar a la sensibilidad colectiva. Él dedicó muchos años al estudió de las ciencias del comportamiento. Al llegar al Centro Gaitán, en 1986, renació el interés por sus discursos, esta vez estudiando lo que decía , en qué contextos lo expresaba y por qué razones lo decía.

En el año 1994 llegué a la especialización en Relaciones Internacionales en la Universidad de los Andes y Daniel García Peña fue mi maestro de Relaciones Exteriores de Colombia con los Estados Unidos. Y comenzó, entonces, a aflorar de modo gradual la conciencia de una de las ideas principales que quiero presentar hoy: la mayor parte de la historiografía del país ha tenido un peso excluyente de lo local. La mayor parte de la historia que se nos ha enseñado generación tras generación, la mayor parte de los textos y manuales de historia, y de las investigaciones de la mayor parte de los historiadores, nos han hecho creer que todo lo que ha acontecido en Colombia durante los siglos XIX, XX y lo que ha corrido del XXI ha sido un asunto entre colombianos. No hay nada más alejado de la verdad histórica. 

Gran parte de lo más determinante que ha sucedido en la nación desde sus orígenes está relacionado con las fuerzas políticas, económicas y culturales que han dominado estos territorios desde Madrid, Londres, Washington o Nueva York. La invasión y la dominación peninsular engendraron en Latinoamérica estructuras económicas dependientes, subordinadas. Lo que algunos después han llamado “subdesarrollo” se origina en esa primera fase de dominación que va desde el siglo XVI hasta los albores del siglo XIX y los procesos de independencia. 

Vendría después casi un siglo de rivalidad entre el dominio británico y los Estados Unidos por el control de la región, que se resolvió finalmente, al finalizar el siglo XIX, con la victoria de los Estados Unidos. Durante el siglo XIX las políticas económicas fueron trazadas por las oligarquías nativas cuyas fortunas estaban vinculadas con las economías de Europa Occidental y Norteamérica. Un Estado que funcionaba al servicio de la clase económica y política dominante, liberal y conservadora.

Con la instauración del poder estadounidense en la región latinoamericana se inicia una nueva fase de dominación externa que, con los cambios connaturales a los procesos sociales, se mantiene en lo esencial, hasta el día de hoy.

Una dimensión muy importante de esta dominación durante el siglo que acaba de pasar y nuestro presente es que quienes ejercen el dominio han logrado que este ya no se vea, o que se acepte como se acepta la presencia de los cerros tutelares de La Sabana. Que no se contemple, que no habite en la conciencia colectiva, ni en el pasado ni en el presente.

Hay un libro que escribió Fidel Castro Ruz en el año 2008. Un par de años antes de los primeros contactos secretos que condujeron a que se abrieran públicamente los diálogos y las negociaciones de paz entre el gobierno de Colombia y las Farc en el año 2012. En ese libro hay una frase que, expresada por uno de los más notables conocedores y extraordinario actor en las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica, tiene un enorme valor que nos exige reflexión

“ En ningún país de América Latina como en Colombia se han dado las condiciones para que el gobierno de los Estados Unidos haya tenido tantos intereses geopolíticos, geoeconómicos, geoestratégicos que han determinado el nivel de intervención que no ha tenido ningún país como lo ha tenido Colombia”.

No sabemos en qué país vivimos, dijo Gabo. En ningún país de América Latina como en Colombia, los Estados Unidos han tenido tantos intereses geoeconómicos, geopolíticos y geoestratégicos. En ningún país del subcontinente han intervenido tanto y durante tanto tiempo, dice Fidel. Nos han dividido y nos han enfrentado, para dominarnos mejor, añadimos nosotros. El olvido inducido, el pasado ocultado y tergiversado han sido esenciales para mantener esa dominación y enfrentar el espíritu de rebeldía indomable que ha caracterizado a las fuerzas vivas de la nación.

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver todo esto con el magnicidio de Gaitán, el genocidio sobre el movimiento gaitanista y el origen del conflicto armado en Colombia?

Si ustedes se fijan en el número de la edición de la conferencia internacional que reunía a los los países del hemisferio americano, y que por una extraña coincidencia tuvo lugar en el mismo momento en el que se ejecutó el asesinato de Gaitán, se darán cuenta que fue la novena Conferencia Panamericana. 

¿Por qué era tan importante esa novena conferencia para el gobierno de los Estados Unidos? ¿Qué asunto extraordinario suponía? ¿Qué problema o amenaza excepcional determinaba que el segundo cargo en importancia del gobierno de los Estados Unidos, la Secretaría de Estado de la más poderosa superpotencia global en la historia de la humanidad, la persona encargada nada menos que de su política exterior planetaria en un momento de altísima tensión internacional -en especial en Europa occidental, por las elecciones presidenciales en Italia y en Francia, por la guerra interior en Grecia con las guerrillas comunistas, por los primeros enfrentamientos en el teatro europeo de la Guerra Fría con la URSS- se viniese durante más de tres semanas a una casa-mansión vecina al Parque Nacional en esta ciudad aún parroquial de la sabana andina, en abril de 1948?

Pues bien, hay que indagar entonces cuándo fue la primera Conferencia Panamericana y quién tomó la iniciativa de celebrar esas conferencias y por qué razones. 

La primera Conferencia Panamericana tuvo lugar en el otoño-invierno-primavera que reunió entre el 2 de octubre de 1889 y el 19 de abril de 1890, en Washington, a los delegados del hemisferio. Los Estados Unidos -atención con las fechas- ya eran una extraordinaria potencia, no una potencia global, pero sí la más colosal potencia continental. La élite económica y política que dirigía el estado federal había identificado en América Latina el yacimiento de recursos de toda índole que les permitiría el ascenso hacia el poder planetario.

El gobierno del republicano Benjamín Harrison con el Secretario Estado James Blaine organizaron la primera Conferencia Panamericana con delegados de gobierno de los todos los países de América, excepto República Dominicana, para adoptar las medidas dirigidas a favorecer, incrementar y sostener, excluyendo a otras potencias europeas, el dominio político y económico que los Estados Unidos ya habían comenzado a ejercer sobre la región. 

El 29 de diciembre de 1890, el ejército de los Estados Unidos ejecutó la masacre de Wounded Knee, en Dakota (En lengua Lakota: Čhaŋkpé Ópi Wakpála):más de 250 hombres, mujeres y niños del pueblo indígena Lakota fueron asesinados. El gobierno violó los tratados de paz suscritos con el pueblo Lakota y pocos meses después ejecutó otra masacre. Entre 1889 y 1891 fueron anexados como nuevos Estados a los Estados Unidos: Dakota (norte y sur), Montana, Oklahoma, Idaho y el territorio de Washington. 

El 1 de enero de 1891, antes de cumplirse un año de haber finalizado la 1era Conferencia Panamericana, José Martí publicó “Nuestra América”, un ensayo que espero que ustedes tengan en sus referencias, y si no fuese así, les invito de la manera más respetuosa y cálida a que lo busquen y lean; es más, les insto a que lo estudien. Es un escrito político y literario profético habitado por una extraordinaria y misteriosa belleza.

Esta breve obra comienza así: Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea y con tal que él quede de alcalde o le mortifique al rival que le quitó la novia ya da por bueno el orden universal sin saber de los gigantes de siete leguas que van por el aire dormido engullendo mundos. 

Martí participa en la Conferencia como delegado de Uruguay y observa, escucha, piensa, estudia y escribe. Estados Unidos experimenta en esos años el auge industrial, tiene excedentes de capitales y de productos. Necesita invertir, necesita consumidores, necesita yacimientos. Pocos meses antes, Martí ha escrito: Que pasen estos días hórridos, para ocuparse de la descarada defensa de los monopolios, que va haciendo Blaine, o de las propuestas de esparcirse por nuestra américa , que en sus discursos insinúa, a modo de señuelo el candidato Harrison (1).

En el ensayo Martí alerta a los gobernantes y a los pueblos latinoamericanos sobre el gigante que se abalanza sobre los territorios y los pueblos de nuestra américa en ese momento. La nuestra, la indo, afro, latina y mestiza, que va desde Tierra del Fuego hasta el Río Grande.

Los pueblos de América Latina enfrentaban al final del siglo XIX condiciones de dependencia estructural en el sistema global capitalista que comenzó a emerger en el siglo XVI. Un sistema de dominio internacional en el que las decisiones sobre los territorios y la vida de los pueblos de la periferia, sobre el comercio, la producción, las finanzas, la educación y la cultura, se tomaban en las metrópolis de los países europeos que potenciaron su propio desarrollo con los colosales recursos y la dependencia que instauraron (2).

Martí nos dice: Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra. No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. 

Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos.

Martí revela y anuncia la gigantesca ofensiva que se cierne sobre nuestras tierras y llama a la unidad de nuestros pueblos y sus gobernantes; 133 años después de ese llamado el actual gobierno de Colombia invoca esa misma unidad, interna y en la región como un proceso decisivo para hacerle frente a los retos globales de la obra actual.

Dos años después de publicar el ensayo, en 1893, dice Martí: “Cierto que no me parece que sea buena raíz de este pueblo -se refiere al pueblo estadounidense- este amor exclusivo, vehemente y desasosegado de la fortuna material que malogra aquí o pule de un solo lado a la gentes y les da a la par aire de colosos y de niños. Cierto que en un cúmulo de pensadores avariciosos hierven ansias que no son para agradar ni tranquilizar a las tierras más jóvenes y más generosamente inquietas de nuestra América. Cierto que me parecería cosa dolorosísima ver morir a una tórtola en manos de un ogro.

Entonces, Martí vive en los Estados Unidos en ese momento y ya ha iniciado los preparativos políticos y militares para acudir a la isla de Cuba y luchar por la emancipación de la isla frente al imperio español sobre lo que en ese entonces se conocía como la Joya de la corona, la última posesión española que quedaba junto a Puerto Rico en América, en la Cuenca del Caribe y el sur de América.

En 1890, el almirante de la Marina de los Estados Unidos, Alfred Mahan –y esta es una referencia clave para los que tengan interés especial en el tema– ha escrito La influencia del poder marítimo a través de la historia y El interés de América en el poder marítimo. En estas obras Mahan expresa con claridad el horizonte estratégico sobre el que los Estados Unidos tendrán que ocuparse en esa fase denominada después como la era de los imperios

En 1895, en Bélgica, en Bruselas, se realizó una conferencia para dividir África entre las potencias europeas. Entonces, los Estados Unidos miran el sur del continente americano y consideran que esta región es la geografía que les va a permitir no sólo la prosperidad para su nación, sino la proyección de su poder al mundo entero, por los fabulosos recursos que existían y existen en esta parte de la tierra.

Por esa razón, en 1898 se sospechó sobre su intervención encubierta en el estallido del acorazado Maine con el que se justificó su intervención militar contra España dirigida a evitar que la independencia de la isla de Cuba se hiciera por fuera del control que se habían propuesto ejercer en la Cuenca del Caribe. 

El paso geoestratégico por Panamá, el interés y las acciones de los Estados Unidos en Colombia

Alfred Mahan había aseverado: “nosotros necesitamos dominar la Cuenca del Caribe porque la Cuenca del Caribe es el área estratégica para dominar el centro y el sur de América.” Un dato que reafirma lo que estamos diciendo es que mientras en 1890 la flota estadounidense era la sexta del mundo con 122 mil toneladas, en 1907 ya era la segunda flota del mundo con 611.000 toneladas (3). Y la zona del paso interoceánico por Panamá, que Mahan también había previsto por su carácter estratégico, había quedado bajo su absoluto control en 1903.

Desde comienzos del siglo XIX las redes de monopolios, la dirigencia política y la dirección de los organismos del gobierno estadounidense contemplaron el paso interoceánico como un corredor de importancia extraordinaria.

Y aquí vale la pena mencionar un dato anecdótico pero muy revelador: en 1982, el investigador e historiador Jorge Orlando Melo, que fue director de la Biblioteca Luis Ángel Arango, encontró en los Archivos Nacionales de Washington una correspondencia diplomática del Consulado estadounidense en Colombia que mostraba el interés del Departamento de Estado norteamericano en impedir el estreno y la difusión de la película Garras de oro titulada en inglés The town of uses, Alborada de Justicia. Un filmrealizado por Alonso Martínez Velasco con el seudónimo de Jampina. En el año 1927 el gobierno de los Estados Unidos intentó evitar que fuera estrenada y que circulara porque esa película – que ustedes pueden consultar en YouTube- mostraba lo que había sucedido con el Canal. 

En 1986, el gestor cultural caleño Rodrigo Vidal le entregó una copia a la cinemateca de Bogotá y la obra pudo ser reconstruida. Es una obra para los que tengan interés especial en este tipo de documentos, tiene gran valor. Aquí está una de las escenas del film con el Tío Sam tendiendo sus manos sobre Panamá. 

Decía un industrial norteamericano: el dinero no es todo en la vida, el amor es el otro dos por ciento. La modernización en Colombia ha sido la modernización a la americana, consensuada o impuesta por los encargados estadounidenses y las élites colombianas de modernizar en términos de capitalismo el país.

Pensemos lo que significó durante un siglo ese paso interoceánico en términos económicos, políticos y geoestratégicos para el gobierno norteamericano, para los intereses norteamericanos, en su rivalidad con las otras potencias mundiales.

Es importante mencionar un mensaje del embajador de Francia en Colombia en 1848 – observemos lo que significa una mente que analiza, una mente que vislumbra y que anticipa– en este año el embajador afirma en un cable secreto a su cancillería, ante la firma del tratado Mallarino – Bidlack de 1846: 

“La ocupación del istmo está ya casi cumplida, el derecho vendrá más tarde, la cuestión de Panamá será la repetición de Texas; un pretexto cualquiera provocará la independencia y enseguida la anexión porque la pequeña provincia de Panamá, más preciosa para los Estados Unidos que los inmensos desiertos arrebatados a México, les reserva un futuro de poderío y riqueza cuyos primeros fulgores no tardará en ver la Europa asombrada”. (4)

Observemos con atención el mapa hemisférico y pensemos en lo siguiente: en la costa noreste de los Estados Unidos, en Nueva York, los viajeros que querían llegar a California, en plena fiebre del oro, preferían bajar a Panamá en barco, cruzar por tierra Panamá y subir de nuevo en barco hasta la costa oeste de los Estados Unidos. En 1850 cuando se hace el ferrocarril interoceánico previo al Canal vuelven a hacer lo mismo pero cruzan Panamá en ferrocarril; cuando se suscitó la fiebre del oro en California el tráfico por esa zona fue intensísimo.

Recuerden que en 1902, el general Benjamín Herrera, que fue uno de los hombres que Gaitán admiró, un liberal radical, estaba triunfante en Panamá y el gobierno conservador de Marroquín estableció comunicación con el gobierno norteamericano para asegurarles el compromiso de Colombia con la construcción del Canal en los términos que ellos señalaran a cambio de que las tropas norteamericanas tomaran el control de Panamá y evitaran que Benjamín Herrera -triunfante en esa zona del país- viajara hacia el interior de Colombia. 

En ese momento el presidente Marroquín dejó una frase histórica lapidaria de la miseria que ha caracterizado no a toda, pero sí a una buena parte de la élite política nacional: “¿De qué se quejan? me entregaron un país y les devuelvo dos”.

El sentimiento anti norteamericano que suscitó en la nación el zarpazo sobre Panamá fue una atmósfera que Gaitán respiró en su niñez y su adolescencia.

Hay un valioso trabajo de investigación sobre Panamá: Los amos de la jungla, del investigador californiano John Lindsay Pollack. La obra relata la instalación en Panamá de la tristemente célebre Escuela de las Américas y la academia Interamericana de su fuerza aérea. Ese lugar fue utilizado como centro de entrenamiento para la guerra contrainsurgente en la selva y fue convertido en un puesto para la escucha ilegal en la región y como centro de inteligencia sobre toda América Latina. También fue utilizado para testear materiales químicos devastadores utilizados en la guerra contra-insurgente en la región.

La masacre de las bananeras y las economías de enclave

Abordemos ahora el segundo elemento de contexto que nos permite comprender mejor lo sucedido en Colombia entre 1945 y 1950: la masacre de las bananeras y las economías de enclave. 

En esta materia es notable la obra del autor norteamericano Fred Rippy, The capitalist and Colombia, publicada en 1931. El libro contiene un recuento documentado y un análisis del arribo del poder económico norteamericano a fines del siglo XIX y a comienzos del siglo XX a Colombia. Vinieron muchísimos capitales estadounidenses a instalar lo que se conoce técnicamente como economías de enclave. 

Una de esas empresas fue la United Fruit Company. Lo acontecido en las bananeras nos permite resaltar la importancia del tema racial en las relaciones de EE.UU. con América Latina. La guerra civil norteamericana terminó con la esclavitud, pero no cesó en absoluto el fenómeno racista. El racismo ha sido una realidad que se ha extendido hasta nuestros días y ese racismo nos habla también del lugar que teníamos nosotros en la mirada de buena parte de la dirigencia económica, política, cultural y militar norteamericana.

En 1928, Jorge Eliécer Gaitán está en París ya de regreso hacia Colombia y recibe las primeras noticias de la masacre ejecutada en las primeras semanas de diciembre. Gaitán llega a Barranquilla, da una conferencia sobre Mussolini y el fascismo; los fascistas de esta ciudad ofendidos le retan a duelo. En los días en que se levantaba el estado de sitio que impusieron en la región bananera Gaitán viaja a la zona junto con Clemente Manuel Zavala: el periodista que años más tarde le va a abrir el campo en el diario El Universal de Cartagena a Gabriel García Márquez. 

Los dos viajan a Sevilla, Río Frío, Aracataca y Pueblo Viejo. Visitan las cabañas de los trabajadores; logran vencer el pavor y la mudez de las viudas, los huérfanos, los sobrevivientes, toman contacto con algunos de los dirigentes que se habían escondido en la manigua. Recogen toda esa documentación y Gaitán regresa a Bogotá. Y, en septiembre de 1929, como parlamentario en la Cámara de Representantes, denuncia en una intervención que fue publicada y ha sido reeditada varias veces -que vale la pena releer- las arbitrariedades, los abusos y la forma como fue decidida la masacre. Los detalles son escalofriantes. Gabo los recuperó en su obra cumbre: Cien años de soledad. Gaitán publicó un artículo sobre la masacre en la revista Universidad que dirigía Germán Arciniegas. La revista fue prohibida, no interesaba que se conociera aquí en el interior lo que había sucedido. 

Gaitán culminó su intervención en el Congreso, arrojando la calavera de un niño sobre la mesa directiva. Voy a leer un fragmento de su intervención: “Los militares se pasaron a vivir en las habitaciones de la United fruit Company recibían allí sus alimentos, ganaban 120 pesos mensuales y se mantenían provistos de billetes de quinientos –desconocidos en la región–. Los oficiales como la tropa estaban comandados por los empleados de la empresa. La tropa se dedicaba a cargar bultos de esa compañía para los almacenes y las bodegas….

que la casta siga en sus posiciones -la casta política- pero que no ignoren como vosotros no podéis ignorar que la juventud de todos los partidos, los hombres no contaminados se sienten cruzados de un extraño anhelo, deseo profundo de reacción fuera de los rótulos pequeños. 

En el país se palpa y se siente una situación anómala que en vez de ser motivo de crítica es razón de entusiasmo, que siga la trágica comedia, que ella exagera los acontecimientos que siga vertiendo culpas en la copa para que ella rebose no es hora de desconsolarse, la entraña ciudadana palpita no para rodear a la casta sino para destruirla porque afortunadamente yo siento el galope de la revolución. 

Hablo en nombre de las treinta y dos mil víctimas. Mi labor está cumplida, el fuego de mi juventud se ha puesto al servicio de la justicia, este crimen no quedó en la sombra y yo estoy tranquilo. Yo no creo en la justicia mientras exista un régimen como este que nos avergüence. No es en demanda de castigo que he acudido, tenía el único empeño de que la nación conociera la página más bochornosa de su historia. Está conocida y no se perderá, esta labor, todo esto llegará hasta los últimos rincones de mi patria y yo confío en la multitud hoy mañana o pasado esa multitud que sufre el suplicio que lo sufre en silencio sabrá desperezarse y para ese día, oh bellacos, será el crujir de dientes. Los jóvenes quienes aún no hemos sido contaminados por la corrupción ambiente con nuestras vidas que no navegan sobre el mar de pústulas por donde corren la selectas vidas de los hombres que traicionan la dignidad de Colombia iremos un día ebrios de santo fervor, ávidos de una justicia reparadora, hombro a hombro, conservadores honrados y jóvenes liberales y socialistas de uno a otro extremo del suelo nuestro, como una tea purificadora en nombre de la verdad y contra el dominio de los pequeños hombres que hoy dominan.

Petróleo

Ya hemos visto dos elementos que nos permiten comprender mejor el interés primordial de los Estados Unidos en Colombia: el paso interoceánico por Panamá y las economías de enclave. Examinemos ahora un tercer factor de formidable importancia: el petróleo. 

Es importante conocer la historia del más poderoso conglomerado petrolero encabezado por la Standard Oil Company fundada por John Rockefeller, y también lo que significó su nieto, Nelson Rockefeller, en América Latina. 

El petróleo, desde la primera guerra mundial, era considerado como un objetivo crucial no solamente por las descomunales utilidades que significaba en un mundo movido por esa energía, aún hasta el día de hoy. El petróleo fue y es contemplado por los más altos estrategas del departamento de defensa norteamericano como el recurso militar estratégico

El petróleo fue el recurso que permitió en la Primera y la Segunda Guerra Mundial el triunfo de las potencias aliadas. Entonces, con el petróleo no había juego. Hay una foto de prensa del año 1948 que dice que potencialmente Colombia es uno de los países más ricos de toda la América del Sur con sus diez millones setecientos mil habitantes y sus 439 mil millas de fabulosos e inexplotados recursos petrolíferos, forestales y minerales. 

La historia del petróleo y de la política petrolera en Colombia es apasionante por su potencia esclarecedora en los devenires políticos. No podemos examinarla con detalle en este momento, pero sí señalamos la extraordinaria importancia que tiene.

Hay un texto de Victor Volski, un investigador ruso que viaja en esos años a la región para indagar todo el tema del petróleo en América Latina. Un ejemplar del libro se conserva en la Biblioteca Luis Ángel Arango. Dice en uno de sus apartes: “los hombres de confianza de “Los Reyes norteamericanos del petróleo” echan mano de cualquier medio para lograrlo; soborno, chantaje, asesinato, golpe de estado, presión económica, escisión del movimiento obrero. En manos de los monopolios petroleros obran enormes capitales y una gran maquinaria de propaganda y a su disposición se halla el aparato Estatal y militar de los Estados Unidos.

Los monopolios petroleros se infiltran con tenacidad en los diversos ámbitos económicos y políticos de los países latinoamericanos y no limitan su acción a aquellos en que se han descubierto inmensas reservas petrolíferas. Los representantes del negocio petrolero consideran todo país donde logran penetrar una colonia de su imperio de petróleo a la que pueden y deben obligar a rendir ganancias. Aún sin la certeza de sobre la magnitud los yacimientos de petróleo, se apoderan de enormes territorios para impedir el acceso de rivales a posibles fuentes petrolíferas y cerrando al Estado del camino a una futura explotación. 

Hacen todo lo posible por dominar y ampliar los mercados de venta de los derivados del petróleo. Con las estaciones de servicio de Esso, Texaco, Mobil y Golf aparecen en dichos países su radio, emisoras, periódicos y revistas. Y surgen sus inmensos edificios, sus oficinas donde los acontecimientos internos de la vida del país se discuten a menudo antes que en el Palacio presidencial” (5).

La industria automovilística estadounidense vende 4.192 autos en 1903, pero en 1919, menos de 20 años después, vende un millón seiscientos mil autos. Imagínense el consumo de gasolina de esos autos junto a los seis millones que ya recorrían las autopistas norteamericanas. Se creó una industria para ganar miles de millones dólares instaurando un modelo de movilidad irracional para la vida colectiva con base en el privilegio del automóvil individual, un modelo de movilidad que dilapida una energía que no es infinita y cuyo agotamiento acelerado ha desatado el fenómeno del calentamiento global. 

Quizás habrán visto esos autos con motores potentísimos de los años 40s, 50, 60, hasta 1973. Medio se tocaba el acelerador, consumían un barril de petróleo. El primer pozo petrolero que se explota en los Estados Unidos data de 1861, estamos en el 2023. En apenas 162 años la humanidad, gracias a este modelo económico, logró la contra-hazaña de agotar ya casi una energía que le tomó a la tierra millones de años formar. 

Recuerdo en este momento la carta de Berito Cobaría, el abuelo indígena Uwa, que hace unos años nos compartió su cosmovisión en la que el petróleo es la sangre de la madre tierra, un organismo vivo. “Hay que dejarlo ahí, en las entraña de la tierra, en el corazón del mundo, porque si se saca la sangre de la tierra se alteran los equilibrios de la madre dadora de vida”. 

Pensemos en que a pesar de que han querido decir que el calentamiento global es alarmismo y que hay que continuar con el fracking, ya los desastres están ahí, y cada día más contundentes. Ya hemos cruzado los umbrales que, según las personas más autorizadas en la materia, nos sitúan en los puntos de no retorno: en los puntos en los que ya va a ser irreversible una cadena de hecatombes ligadas a un modelo económico de crecimiento sin límites sobre recursos limitados, con una capacidad destructiva de tal magnitud que pone en juego la vida de la especie y la trama de la vida.

Hay dos excepcionales autores norteamericanos, una mujer periodista, Ida Tarbell, con su libro The History of the Standar Oil Company; el otro, Henry Demarest Lloyd con la obra de 1894 Wealth against commonwealth. Ambos muestran la historia oculta del Standard Oil y de las redes monopólicas en los Estados Unidos al finalizar el siglo XIX y comenzar el siglo XX. 

En la obra de Victor Volski se afirma: “Los directores de la Estándar Oil Company sobornaron autoridades y congresistas en los Estados Unidos, corrompieron, espiaron y asesinaron a sus competidores en los Estados Unidos.”. A estos periodistas se les llamaba mud raiders, profesionales del periodismo que investigaban lo que permanecía oculto en las alcantarillas del poder. Entonces, pensemos por un instante, si eso hacían en los Estado Unidos, qué podían hacer en estas naciones que en su visión racial del mundo consideraban pueblos bárbaros, salvajes, que requerían la civilización norteamericana.

¿Qué ocurre en Colombia? A Colombia llegan la Tropical Oil Compay, filial de la Estándar Oil, y la South Gulf Oil Company en los primeros lustros del siglo XX y se apoderan de dos enormes geografías, son centenares de miles de hectáreas habitadas por pueblos indígenas, que quedan bajo su dominio: el Magdalena Medio, Barranca es una ciudad que nace por el petróleo, y la zona del Catatumbo, negociada entre la familia Barco y la empresa estadounidense; la misma familia del presidente de 1986 y de su hija, la canciller, hasta el día hoy reciben utilidades. En el Catatumbo, los Barí se enfrentaron a las petroleras. Otro tanto hicieron los Yariguíes en el Magdalena Medio. Estos son capítulos que permanecen al margen de la historia oficial. 

En la edición del diario El Espectador del 3 de febrero de 1919 se publicó un mapa elaborado por las empresas petroleras estadounidenses que mostraba las geografías donde consideraban cierto o muy probable la existencia de formidables yacimientos. Más del 90% de esos territorios ya pertenecían o estaban en vías de pertenecer a los conglomerados estadounidenses.

El 20 de junio de 1919, el presidente Marco Fidel Suárez expide el decreto 255 bis nacionalizando el subsuelo (6). Por supuesto, ese decreto desata las iras de las compañías petroleras y dos hombres que van a ser decisivos en la conflagración a la que fue arrojada la nación en 1945, Alfonso López Pumarejo y Laureano Gómez Castro, acuerdan adelantar un debate contra Marco Fidel Suarez.

López Pumarejo es hijo de don Pedro A. López –todavía está el nombre de don Pedro A. en el Ministerio de Agricultura, en la Avenida Misak con carrera octava–. Don Pedro A. era el principal exportador de café colombiano desde antes de comenzar el siglo. En la economía colombiana de comienzos del siglo XX la exportación de café es un renglón de principal importancia. Hasta el día de hoy sigue siendo una dimensión de primera importancia. 

López Pumarejo se educó con tutores privados y después en Londres, Paris y Nueva York. Se dedicó al estudio del comercio y las finanzas. En 1916, López le dijo a Laureano, su colega parlamentario: usted y yo nos podemos ayudar mucho. En 1918, López Pumarejo funda y dirige el Banco Mercantil Americano, con capitales estadounidenses. Su gestión arroja colosales beneficios a los inversores. Su salario en la época es fabuloso. Llama a Laureano Gómez y lo nombra como empleado del banco (7). La familia de López era propietaria de gran parte del sistema financiero colombiano en los años veinte del siglo XX.

Laureano Gómez, con información que le pasa a Alfonso López Pumarejo sobre pignoración de los salarios de presidente que realizó Marco Fidel Suarez, organiza un debate dirigido a lograr su renuncia. Marco Fidel enfrenta la virulenta reacción de las petroleras por el decreto 1255 bis. Y les envía un mensaje a los funcionarios norteamericanos anunciando la revocatoria del mismo. Pero ya la crisis está en marcha y logran deponerlo. 

En la historia de la exploración, explotación, refinamiento y transporte de petróleo en Colombia es posible encontrar una saga principal de la corrupción que ha reunido los poderes económicos, políticos, militares y culturales estadounidenses con sus pares en la élite colombiana. Pero en este momento no nos podemos detener en este examen cuyos alcances llegan hasta nuestros días. Quienes quieran conocer este hilo histórico de decisiva importancia, pueden consultar estas obras: Jorge Villegas, Petróleo, oligarquía e Imperio y Petróleo colombiano/Ganancia gringa; el libro de Gustavo Almario, Historia de los trabajadores petroleros; la obra de Renan Vega: Gente muy rebelde y el trabajo del investigador canadiense Peter Dale Scott, Drugs, Oil and war: The United States in Afganistan, Colombia and Indochina.

Colombia no solo ocupa uno de los primeros lugares como país exportador de petróleo hacia la economía estadounidense, sino que pertenece a la faja del norte andino, junto con Venezuela y Ecuador, una región con las mayores reservas petroleras del mundo. El acceso en la costa este de los Estados Unidos al petróleo colombiano tardaba menos tiempo que la fuente más cercana en ese momento: Tampico, en México.

Mientras cada país de América Latina ha tenido su política exterior bilateral con los EE.UU., estos han tenido información y visión regional o subregional para sus procesos de toma de decisiones. La inestabilidad de su control sobre Colombia que se prefiguraba en 1945 con Gaitán y, con Gabriel Turbay, en menor grado, pero también con capacidad de afectarla, significa una amenaza directa a una fuente estratégica de su poder económico, político y militar: el petróleo del norte andino.

Recapitulemos en formato de trino: Paso inter oceánico por Panamá, economías de enclave, yacimientos de petróleo y vecindad estrecha con la mayor área de reserva petrolera mundial, puerta de entrada a América Latina. Dominio estable sobre Colombia no se podía poner en juego.

Un poeta en Nueva York

En este momento de la presentación, creo que puede resultar un respiro y una formidable luz comprensiva de lo profundo que estaba en juego, el acercarse al espíritu medular que se expresa en los discursos y el accionar de las redes monopólicas entrelazadas con el gobierno estadounidense. En octubre de 1929, cuando se produce el crack de la bolsa en Wall Street y se desata la depresión económica en los Estados Unidos, y desde allí se expande al mundo, el poeta Federico García Lorca vive en Nueva York y escribe el poema Oda a Walt Whitman.

Los Estados Unidos saldrán de la crisis económica y recuperarán su alto nivel de prosperidad con base en la intervención del Estado en la economía y con base en la economía de guerra, antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial y la guerra que le subsiguió. 

Federico capta en Nueva York lo que es el alma de ese capitalismo y lo capta con la clarividencia del poeta. Él dio una charla sobre esa obra porque la obra se llama un Poeta en Nueva York y la charla se tituló Nueva York en un poeta.

Vamos a escucharla en la voz magnífica de Laura Castanedo: www.youtube.com/watch?v=dNSLtKWRblY

Es la Oda a Walt Withman, el extraordinario poeta de la democracia norteamericana del siglo XIX. Dura muy poco, siete minutos, pero le garantizo que vale la pena un máximo de atención porque es una pieza formidable en la voz de una mujer extraordinaria.

ODA A WALT WHITMAN

Por el East River y el Bronx
los muchachos cantaban enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.

Pero ninguno se dormía,
ninguno quería ser el río,
ninguno amaba las hojas grandes,
ninguno la lengua azul de la playa.

Por el East River y el Queensborough
los muchachos luchaban con la industria,
y los judíos vendían al fauno del río
la rosa de la circuncisión
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados
manadas de bisontes empujadas por el viento.

Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube,
ninguno buscaba los helechos
ni la rueda amarilla del tamboril.

Cuando la luna salga
las poleas rodarán para tumbar el cielo;
un límite de agujas cercará la memoria
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.

Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte.
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?

Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro,
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.
Ni un solo momento, hermosura viril
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo.

Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,
porque por las azoteas,
agrupados en los bares,
saliendo en racimos de las alcantarillas,
temblando entre las piernas de los chauffeurs
o girando en las plataformas del ajenjo,
los maricas, Walt Whitman, te soñaban.

¡También ese! ¡También! Y se despeñan
sobre tu barba luminosa y casta,
rubios del norte, negros de la arena,
muchedumbres de gritos y ademanes,
como gatos y como las serpientes,
los maricas, Walt Whitman, los maricas
turbios de lágrimas, carne para fusta,
bota o mordisco de los domadores.

¡También ése! ¡También! Dedos teñidos
apuntan a la orilla de tu sueño
cuando el amigo come tu manzana
con un leve sabor de gasolina
y el sol canta por los ombligos
de los muchachos que juegan bajo los puentes.

Pero tú no buscabas los ojos arañados,
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,
ni la saliva helada,
ni las curvas heridas como panza de sapo
que llevan los maricas en coches y terrazas
mientras la luna los azota por las esquinas del terror.

Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,
toro y sueño que junte la rueda con el alga,
padre de tu agonía, camelia de tu muerte,
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.

Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas
pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.

Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Apios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.
¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.

1943: los gérmenes del fascismo con atuendo democrático en Colombia

Acerquemos ahora la lupa al año 1943. Laureano Gómez se ha opuesto al regreso de López Pumarejo al poder –con esa ferocidad que sólo tienen algunos amigos, cómplices o exparejas cuando rompen, ya sin el amor, que quizás nunca existió– y denuncia la corrupción del que se conoce como “el hijo del ejecutivo”: Alfonso López Michelsen. López Pumarejo ha llegado a su segunda presidencia y su capital político se ha venido a pique al no retomar el rumbo de las reformas que adelantó entre 1934 y 1936.

La crisis política determina que en el año 1944, en febrero, se anuncie la postulación de la candidatura presidencial de Gaitán. La crisis política ponía en entredicho la continuidad del régimen liberal, un régimen que se había iniciado en 1930 y que gradualmente había logrado algunas reformas modernizantes en el país. 

En el año 1946 terminaba legalmente la Concesión de Mares de la Tropical Oil en Barrancabermeja y había una disputa jurídica porque la Tropical alegaba que esa concesión no debía terminar en 1946 sino en 1951. 

La hipótesis, y hay argumentos para sustentar lo que voy a decir, es que se organiza un fraude político de proporciones colosales, Se genera un acuerdo entre Laureano, Alberto Lleras Camargo que funge como mediador, y López Pumarejo. Lleras Camargo era el discípulo dilecto de López Pumarejo y tenía una buena comunicación con Laureano Gómez. Lleras lo había defendido en el año 1925 públicamente ante una serie de denuncias que le habían hecho a Laureano como ministro de Obras Públicas del presidente Pedro Nel Ospina, hijo de Mariano Ospina Rodríguez y tío de Mariano Ospina Pérez . 

Y hacen ese acuerdo que permite afirmar que no fue que el partido liberal se dividiera, el Partido Liberal fue dividido porque las dos candidaturas tanto la de Gaitán como la de Gabriel Turbay eran contrarias a los intereses de las petroleras. Hacen ese acuerdo y maniobran para lograr que Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán concurran ambos a la jornada electoral. Aseguraban así el triunfo del candidato del Partido Conservador, Laureano Gómez. Un candidato que los poderes económicos y políticos estadounidenses y colombianos contemplaban con buenos ojos. En el opúsculo “los responsables de la caída del liberalismo” de Juan José Turbay, hermano de Gabriel Turbay, se recogen detalles de esa maniobras sibilinas. Hay, además, otras dos obras que aluden de modo expreso y directo o sutil a este contubernio: Patricios o asesinos de Gilberto Zapata y Mataron a Gaitán de Herbert Braum.

Las reformas políticas y sociales suscitadas por la modernización capitalista despertaron una contraofensiva de las redes corporativas y del partido conservador, y en 1946, después de la reformas de 16 años, se acercan de nuevo al poder. En el trabajo de Salomón Kalmanovitz “Economía y Nación”, en el capitulo “La violencia y sus efectos económicos” se presenta un muy valioso análisis de esta materia decisiva.

El acuerdo, no público por supuesto, contemplaba que Mariano Ospina Pérez debería abrirle campo en el año 1950 a Laureano Gómez. En derecho penal hay un principio que dice que cuando se produce un crimen la primera pregunta que hay que formular es: ¿a quién beneficia? Hay que determinar quién es el beneficiado, para avanzar en saber quién es el responsable. López Pumarejo fue nombrado por el gobierno de Ospina Pérez como representante de Colombia en las Naciones Unidas. 

Al subir el conservatismo al poder en el año 1946, sobre la mayoría liberal en la nación, para los analistas políticos serenos no fue difícil comprender que solamente con la violencia podría el conservatismo laureanista intentar asegurar la continuidad del régimen. 

Del antifascismo a la alianza con el fascismo en la guerra anticomunista

En 1945, el gobierno de los Estados Unidos ordena tres explosiones atómicas. La primera en Palo Gordo: una prueba de la bomba atómica que retrasó el inicio de la conferencia de Postdam. Las otras sobre Hiroshima y Nagasaki. Bombas atómicas sobre ciudades habitadas por población civil de todas las edades. Esas bombas no fueron lanzadas sobre la Alemania nazi, fueron lanzadas sobre Japón. Los nipones no eran considerados racialmente como eran considerados los arios. Con esas bombas los Estados Unidos lanzaron un mensaje a la Unión Soviética con relación a los intereses y la conducta de la URSS en ese lugar de Asia. 

El gobierno de Harry Truman y el equipo de ultra aguilistas que le acompañaron transformaron la política exterior hacia América Latina que había adoptado Franklin D. Roosevelt. En el control de la región disponían, después del fin de la guerra en septiembre de 1945 y en especial a partir de la puesta en marcha de la nueva arquitectura de inteligencia y seguridad nacional en 1947, de un conjunto de cursos de acción posibles ante las amenazas a la estabilidad en el control que ejercían: la intervención soterrada con la presión de los recursos económicos, con los medios de comunicación y con la asesoría y respaldo a las fuerzas políticas nativas que en cada país servían en forma abierta o disimulada a sus intereses; las maniobras de fraude electoral para evitar el arribo al poder de las fuerzas que desafiaban o eran un obstáculo a sus mandatos, y las medidas extremas de asesinato de liderazgos que identificaban como una amenaza a sus designios.

El valenciano Joán E. Garces, muy cercano al presidente Allende, escribió la obra Soberanos e Intervenidos, trabajo rigurosamente documentado que arroja potentes luces sobre el periodo en el que se decide el magnicidio de Gaitán. Es una obra construida en gran parte con los archivos desclasificados en los Estados Unidos sobre la España franquista.

“Aún humeaban los escombros de Berlín cuando la Administración Truman reemplazaba la alianza anti fascista por la anti-comunista. El concepto “comunista” o “rojo” englobaba aquí a las personas y organizaciones que ideológicamente tuvieran un tinte socializante, promovieran la independencia nacional de su país o simpatizaran con reivindicaciones de sectores sociales populares”. (8)

Eduardo Saenz Rovner, señala, en su magnífica obra “Colombia años 50” (9), citando a David Schmitz: “Altos funcionarios del gobierno norteamericano profundizaron, al finalizar la segunda guerra, en un designio que habían trazado desde los años veinte: “desarrollar e institucionalizar” justificaciones para el apoyo de los Estados Unidos a “gobiernos autoritarios que prometían estabilidad, antibolchevismo y comercio con Estados Unidos” (10).

Al finalizar la segunda guerra mundial los Estados Unidos han perdido 405.000 vidas. La URSS ha sacrificado 27 millones de vidas y ha sido decisiva en la derrota del eje nazi-fascista. La economía de los EE.UU. alcanza una expansión sin precedentes, la producción industrial creció de manera sostenida durante los años de la guerra, tiene 2/3 de las reservas de oro del mundo y ¾ del capital de inversión global, su producción de bienes y servicios es la mitad de la producción mundial. En 1945, los EE.UU. ponen en funcionamiento el FMI y el Banco Mundial. 

En Italia, desde 1922, y en Alemania, desde 1933, arribaron al poder del Estado las fuerzas políticas de un nazi-fascismo-falangismo que desafiaba el poder estadounidense y sus socios y aliados en Europa occidental. La dirección político-militar alemana contempló a España como un puente estratégico no sólo por su significado en el sur de Europa, sino por todo lo que podía brindar en América Latina. Penetrar en América Latina, horadar este pilar del poder estadounidense y, al mismo tiempo, acceder a recursos claves en la contienda que se perfilaba, eran objetivos que ameritaban una acción audaz en el escenario de la guerra política: Alemania e Italia apoyaron militarmente la insurrección militar de Franco contra la II República Española.

Laureano Gómez utilizó su temprana alineación con Franco en 1936 y la versión española del fascismo encarnada en la Falange para conquistar y mantener el liderazgo del conservatismo. Entre 1945 y 1947, el gobierno de Franco logró lo que parecía imposible: mantenerse en el poder pese a la derrota del Eje al que apoyó militarmente sin entrar de manera oficial en la contienda. Los Estados Unidos autorizaron su permanencia en España por los servicios y la estabilidad que el franquismo le ofrecía como “centinela de occidente” en el sur de Europa y en América Latina. La Santa Sede respaldó el propósito de Franco de permanecer en el poder.

El mensaje que los diálogos y negociaciones secretas entre Washington, Londres y Madrid enviaban a las fuerzas fascistas en América Latina no podía ser más claro. Los Estados Unidos y sus aliados en Europa occidental apoyarían las fuerzas anticomunistas sin reparar en el inmediato pasado. Laureano y la dirección política del conservatismo que lideraba quedaban con el camino abierto para replicar el genocidio político franquista en Colombia. 

En la valiosa obra Economía y Nación, Salomón Kalmanovitz, sintetiza así la violencia en ese periodo: 

“La violencia hace parte entonces de un proceso político que se da primero en las ciudades con la represión al gaitanismo, que había retomado las banderas reformistas abandonadas por el centro liberal, los sindicatos y los comunistas, todos partícipes de una manera u otra en la gran movilización populista, para después invadir también al país rural. En el agro, las regiones que habían experimentado la insurgencia campesina fueron las que primero sufrieron los embates de la policía politizada y de las bandas armadas de la derecha. Más adelante las matanzas se generalizaron en muchas veredas del país, a lo cual siguió una polarización creciente y una serie de respuestas armadas provenientes de sectores cada vez más amplios del campesinado liberal”. (11)

El genocidio ejecutado a partir del 7 de agosto de 1946, reveló el 16 de marzo de 1947 que no era suficiente para contener un proyecto político inédito en la región: un liberalismo de izquierda original, nacionalista y soberano. Una propuesta de profundización democrática sin precedentes en el país en la que el pueblo se convertía en protagonista, en creador y constructor del país en el que soñaba vivir con dignidad. El proceso de exterminio documentado en cientos de telegramas dirigidos a Gaitán desde muchas geografías del país, en la prensa, en los anales del Congreso, muestran que oculta más que esclarecer la tesis de la Guerra Bipartidista (12) para explicar el origen del conflicto. Hubo un exterminio decretado desde altas esferas que colocó la fuerza pública y el aparato judicial a su servicio. Este genocidio políticos desató una reacción de autodefensas campesinas armadas. Y, en 1948, se ejecutó una operación encubierta con intervención del gobierno estadounidense.

López Pumarejo había nombrado a Alberto Lleras Camargo como ministro de Relaciones Exteriores de Colombia para que en tal calidad pudiese asistir a las Conferencias Internacionales de Chapultepec, del 21 de febrero al 8 de marzo de 1945, y de San Francisco, entre el 26 de abril y el 25 de junio de 1945. Los espacios organizados por el gobierno de los Estados Unidos para trazar el orden de posguerra en América Latina y acordar la carta de las Naciones Unidas. Lleras Camargo se destacó por su fina comprensión del nuevo escenario de poder internacional y su talento para la expresión escrita de lo esencial que se pretendía en el lenguaje diplomático que podían comprender los avezados en la materia. El gobierno de los Estados Unidos siempre ha sabido corresponder a sus servidores leales: el 7 de junio de 1947, Lleras Camargo fue nombrado presidente de la Unión Panamericana. Su primera tarea fue organizar la Conferencia de Río de Janeiro en agosto-septiembre de 1947. Antes de ser canciller Lleras Camargo había sido embajador de Colombia ante los EE.UU. 

Las Conferencias de Chapultepec y de San Francisco, en 1945, y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de 1947 y la creación de la OEA, en Bogotá, en abril de 1948, son acontecimientos y procesos engranados que exigen ser estudiados en la comprensión del cambio de la política exterior norteamericana hacía la región. Un cambio que acontece en el marco de la contención de los procesos políticos que se identificaban como amenazas a la estabilidad de los intereses estadounidenses en la región.

La Resolución VIII del Acta de Chapultepec establecía que los países americanos aprobarían un tratado con el objeto de prevenir y reprimir las amenazas y agresiones que pudiera sufrir cualquiera de ellos, para lo cual estaba programada una reunión en Río de Janeiro, originalmente prevista para el 20 de octubre de 1945.

Además, en la política exterior de los Estados Unidos hacia América Latina estaba presente una orientación estratégica principal, como lo expresó el que había sido embajador de Estados Unidos en Colombia, Spruille Braden, en comunicación dirigida al secretario de Estado, en 1946:

Un bloque regional, por supuesto, sería contraproducente para la unidad americana y no puede ser tolerado; es tan peligroso como la idea que persiste entre muchos latinoamericanos de que la colaboración latinoamericana viene primero […] Estas ideas deben ser combatidas por todas las repúblicas americanas, pero si concretamos el Pacto de Defensa […] cualquier pensamiento que pueda haber en la Argentina respecto a un Bloque Austral no será viable […] [Perón] declaró enfáticamente que no piensa [hacer algo] en ese sentido. Personalmente, dudo que haya abandonado [la idea], pero […], mientras tanto, podemos lograr concretar el pacto de defensa y eso servirá como un antídoto parcial para [la creación de] cualquier bloque regional en el hemisferio (Foreign Relations of the United States, 1946: 257-258).

El 22 de abril de 1947, el embajador John Wiley, envió un informe secreto al nuevo Secretario de Estado: George Marshall. En ese documento Cave Gaitanum, así, en latín, lo tituló Wiley: Cuidado con Gaitán, el embajador afirma que Gaitán es una amenaza para los intereses de Estados Unidos en América Latina y, literalmente, señala: puede ser que lo logremos manejar, pero no estamos seguros de poder hacerlo. 

»Mi percepción del doctor Gaitán y de sus éxitos políticos
es en extremo temerosa. Lamento también el hecho de que los
líderes liberales ortodoxos se encuentren casi todos fuera
del país, o estén saliendo con mucha prisa. En la lista se
incluyen López, Santos, Lleras, Arango Vélez y, de hecho,
casi todos ellos.

»El único componente de alegría modificada en este cuadro
es que el Presidente Ospina ha demostrado inesperadas
cualidades de fortaleza, decisión y criterio.” 

(Extracto del cable secreto: Cave Gaitanum) (14)

En septiembre de 1947 en el hotel Quintadinha, en Petrópolis, Brasil, se celebra la reunión de todos los países de América para celebrar un acuerdo equivalente a lo que será la OTAN del año 49: un acuerdo militar frente al comunismo. A esa conferencia viaja el general Marshall en persona y su asesor, su ayudante cercano, el oficial de inteligencia Vernon Walters. El presidente Truman viaja desde los Estados Unidos para la clausura de esa conferencia mostrando la gran importancia que se le concedía a ese pacto. 

Colombia experimenta en ese momento una situación crítica que convoca la atención del Secretario de Estado, la estructura de inteligencia y el alto mando militar estadounidense. Gaitán ha sido nombrado jefe único del partido mayoritario de la nación. Gloria Gaitán, lo dijo en su conferencia hace unas semanas, Gaitán no era liberal, era socialista. Y nos recordó la tesis de grado de Gaitán: Las ideas socialistas en Colombia. El gobierno de los Estados Unidos no lo ignora. Desde 1930 el FBI ha formulado informes sobre Gaitán.

En el análisis frío de Marshall –alguna vez aseveró que los únicos sentimientos que le habitaban era los que tenía hacia la sra Marshall– si en Colombia llegaba una presidencia liberal de izquierda -en especial la de un líder y un movimiento que han despertado a la población como sujeto político creador, un conductor con una visión formidable y un carácter incorruptible- se creaba una amenaza para el dominio de los Estados Unidos en toda América Latina. Toda la región podía escorar, podía inclinarse hacia otro tipo de gobierno: uno de signos más nacionalistas y populares, en los que la dirección política respondiera más a los intereses de la población que a los intereses de las redes corporativas y las minorías excluyentes locales. 

El tema del proceso de democratización truncado en Colombia en 1948 lo trabajan muy bien Cordell Robinson, el libro se titula: El movimiento gaitanista. y Wilde, A. La quiebra de la democracia en Colombia. 

En el año 1947 existía el peligro de que por primera vez en la historia republicana de Colombia llegase un gobierno democratizador, un gobierno en función de los intereses nacionales y de los intereses populares. Son estos elementos circunstanciales, coincidentes con los intereses estructurales que ya hemos revisado, junto a una serie de detalles que espero mencionar, los que permiten aseverar que todos estos factores condujeron a la decisión de ejecutar la primera operación encubierta en América Latina en el marco de la guerra fría. 

En agosto-septiembre de 1947 se realiza la reunión extraordinaria de delegados de la mayor parte de países del hemisferio: La Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y de la Seguridad del Continente. Una reunión político-militardirigida atrazar un rumbo compartido en el nuevo marco emergente de la Guerra Fría. George Marshall viaja al Hotel Quintandiha, en Brasil, presidiendo la delegación norteamericana y con el propósito de alinear la región en el nuevo contexto internacional de la Guerra Fría. Con la cobertura de traductor también participa el oficial de inteligencia del Ejército de los Estados Unidos: Vernon Walters. Laureano Gómez envía a uno de sus hombres de máxima confianza: Juan Uribe Cualla. Marshall se reúne con Uribe Cualla y con Vernon Walters. Años más tarde, se revelará la participación de Vernon Walters en el golpe contra Mossadeg en Irán, contra Allende en Chile en el 73, y en el golpe de los militares en Argentina, en 1976.

¿Qué sucedió en ese escenario del Hotel Quintadinha con relación a Colombia? ¿Cuáles determinaciones públicas y secretas se pactaron? ¿Qué incidencia hubo en esas determinaciones por parte de los encargados de la nueva arquitectura de inteligencia y seguridad que se aprobó en los Estados Unidos en el verano de ese año 47? ¿Hubo alguna relación entre el origen del conflicto armado en Colombia y esas determinaciones? 

Estas preguntas se abordan en el documento: Gaitán: ¿Cómo se fraguó la operación encubierta para su asesinato? Cuya lectura estaba prevista para hoy.

Les propongo, ahora, que abramos un espacio para los comentarios y los interrogantes. 

Fernando Muñoz Burbano: Buenas tardes, interesante la exposición. Yo tengo una inquietud, independiente de la postura que tenga uno ideológica y política, creo que hay una intuición. Uno podría decir que de alguna generaciones sobre lo que se expresa en la lectura asignada para la sesión de hoy, El Monstruo. Gaitán: cómo se fraguó la operación encubierta para su asesinato. ¿Quién está detrás del asesinato de Gaitán, quién estuvo detrás, qué sectores sociales y políticos contaron con la complicidad y la orientación desde el gobierno de los Estados Unidos?

Yo me pregunto, ¿se ha avanzado algo en la investigación de los documentos desclasificados en los Estados Unidos alrededor de este hecho?. Lo pregunto porque alguna vez yo leí algo sobre una operación pantomima dirigida desde los Estados Unidos para asesinar a Gaitán pero lo que decían es que en la documentación que hasta ahora ha sido desclasificada no se desclasificaron los documentos relativos a Colombia en ese periodo y al asesinato de Gaitán, de manera específica.

Cuando yo leo el texto que estaba para hoy veo algunos datos dijéramos de nombres, de archivos, de cartas, de informes que más o menos orientan y apuntan en esa dirección de ubicar al gobierno de los Estados Unidos como el instigador que definió dijéramos de ese asesinato. Pero entonces la pregunta es: si hay algún elemento, se ha avanzado en algo en la búsqueda de documentos y pruebas documentales o testimonios que sustenten ese pálpito que tenemos muchos en la izquierda?; de que los Estados Unidos siguiendo su tradición Imperial estuvo detrás del asesinato de Gaitán?

Héctor Arenas A.: Muchísimas gracias por el comentario y el interrogante, Fernando. Considero muy valiosa la pregunta y me permite comenzar a unir cabos para el cierre de esta intervención. Voy a responder en dos niveles, de manera directa a la pregunta que formula y con elementos de contexto. 

De manera directa: el día lunes 10 de abril presentamos con Gloria Gaitán el libro El monstruo editado por la editorial desde abajo en un salón que nos facilitó la asociación distrital de educadores, en el barrio La soledad. Cuando en el diálogo que se suscitó se abordó este tema, comenté lo que sabía, básicamente que hace unos años un investigador estadounidense, Paul Wolf, colocó en la red una cantidad extraordinaria de documentos de valor que él había logrado escanear y entre los que, por supuesto, no se encontraban presentes los que usted señala. Los que se han mantenido ocultos hasta el día de hoy, incluidos los documentos cinematográficos; porque es muy probable, el paso de los años lo corroborará algún día, quizás, la hipótesis que estamos proponiendo: que el asesinato haya sido filmado por la gente que estaba encargada de ejecutar esa operación encubierta

La solicitud de desclasificación al gobierno de los Estados Unidos se ha hecho de manera reiterada. La noche de la presentación del libro, Gloria Gaitán dijo: voy a incurrir en una infidencia: En este momento el presidente Petro le está entregando al presidente Biden la solicitud de la desclasificación de esa documentación. 

El nuevo gobierno colombiano ha insistido de manera oficial en la desclasificación de esos documentos ya que se han vencido todos los términos legales. La ley FOIA que regula el tema de los archivos oficiales contempla unos términos, vencidos los cuales, hay obligación de desclasificar la información. Hay un investigador: Richard Evans del National Archive Security, que también ha trabajado en ese sentido y sabemos que Daniel García Peña también ha trabajado en esa dirección. Hasta el momento no se ha logrado. 

Hace unos años hubo tres investigadores colombianos, uno de ellos el investigador y exrector de la U. Pedagógica, Adolfo León Atehortúa. Ellos viajaron hasta las oficinas de los archivos de los Estados Unidos y lograron traer tres o cinco tomos de copias de documentos. Esos documentos fueron entregados a la Luis Ángel Arango pero misteriosamente desaparecieron de esa biblioteca. Sin embargo, hay una copia de estos documentos en el IEPRI, en las oficinas administrativas del IEPRI. Alcanzamos a escanear algunos y quisiéramos poder fotocopiar la totalidad de esa valiosa documentación. La obra: Grandes potencias, el 9 de abril y la violencia, también contiene ensayos muy valiosos e información relevante en la comprensión de lo sucedido.

Me voy a adelantar un poco en la presentación. Esta renuencia a desclasificar la documentación podría explicarse si se considera lo siguiente: que el general George Marshall, que sigue siendo una figura cimera en la historia oficial de los Estados Unidos, haya estado al frente en la operación encubierta que ejecutó el crimen. La otra figura de primer nivel que es probable que haya estado al tanto de la operación es la de Averell Harriman, un altísimo funcionario del gobierno norteamericano que acompañó a Marshall a Bogotá en esos días. Los dos personajes tenían comunicación directa con el presidente de los Estados Unidos en ese momento: Harry Truman. No es improbable que haya estado al tanto.

Uno podría creer que hasta el día de hoy el gobierno estadounidense, el aparato de inteligencia y el complejo militar no están dispuestos a que públicamente se revelen datos que desprestigien figuras del máximo nivel en su historia oficial. Entre ellas la del más grande estratega militar de la Segunda Guerra Mundial de los Estados Unidos y el más alto responsable de la política exterior norteamericana en el marco de la Guerra Fría en ese periodo.

Hay un libro que se titula Thanks God They are on our side. The united states and de right- wing dictatorships, 1921-1965. Gracias a Dios Ellos están de nuestro lado. Una obra del magnífico investigador estadounidense David Schmitz, que conocimos gracias al formidable trabajo del investigador y profesor de la universidad nacional, Eduardo Saenz Rovner. 

En ese libro de David Schmitz, se demuestra cómo la secretaría de estado apoyó desde 1922 el régimen de Mussolini en Italia. Y lo apoyaron porque consideraban que era una manera de garantizar la estabilidad de sus intereses. Lo que significa que los procesos de democratización eran considerados con inquietud y sospecha porque podían ser la antesala de regímenes socialistas, de regímenes que nacionalizaran sectores de la economía que ellos dominaban.

Es por esto que la investigación que se presenta en el libro El Monstruo trabaja con lo que técnicamente se denomina: evidencia circunstancial. Básicamente quiere decir lo siguiente: en un magnicidio como el ejecutado sobre Gaitán no se firma un acta diciendo vamos a matar Gaitán; no. Son decisiones que se toman en secreto, no pocas veces con un lenguaje no expreso pero en el que sí se entiende la determinación que se toma. Por eso las investigaciones dirigidas a esclarecer lo sucedido deben acudir a los indicios, a los contextos explicativos, a los fragmentos que, entrelazados, permiten construir una narrativa veraz sobre lo que aconteció.

 Y, con relación al otro apartado de su comentario-pregunta, la alusión a la operación pantomima, forma parte del testimonio de un agente norteamericano que fue hecho prisionero durante la revolución cubana, un agente de la CIA que dio ese testimonio sobre la operación. Por esto, considero que valdría la pena solicitar, también oficialmente, al gobierno cubano las transcripciones textuales de ese testimonio. 

Ustedes saben, no voy a profundizar en esto, que en los diálogos y acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las Farc, el gobierno cubano, como es lógico, como es natural, también tenía intereses en que esa negociación de paz de alguna manera revirtiera en favor de la situación que ellos enfrentan con el bloqueo, con ese cerco ilegal que se ha establecido durante tantas décadas. No sé si respondo bien a la pregunta, Fernando, si no es así por favor nos lo dices. 

Fernando Muñoz Burbano: gracias. Esas eran las inquietudes y las intuiciones; yo creo que la historia se encargará de ir abriendo campo a las verdades. Al menos el tiempo todo lo pone en su lugar.

Héctor Arenas A.: Sí, la evidencia circunstancial precisamente es eso. Cuando no hay la prueba directa de un hecho, lo que se recoge son evidencias circunstanciales que permiten inferir con un margen alto de razonabilidad qué fue lo que aconteció. Son pruebas fehacientes sobre hechos que, uniéndose unas con otras, nos permiten hacer la inferencia.

Santiago Guzmán Parra: ¿qué opinión le merecía a Gaitán de forma política y social al hecho de la globalización? ¿Es compatible un orgullo nacional con esta desaparición de la identidad cultural que se puede ver hoy en día?

Héctor Arenas A.: gracias Santiago por la pregunta, me parece muy interesante. No había cavilado sobre ello, pero claro, la globalización es un proceso y Gaitán enfrenta ese proceso globalizador germinal que se va a intensificar de manera notable a partir del año 1991, con la desintegración de la Unión Soviética, el desmerengamiento lo llamó Fidel. 

Para responder a la pregunta considero indispensable revisar el documento que se conoce como la plataforma del Colón que se da a conocer públicamente en enero de 1947. El año 1947 es un año decisivo en todo este proceso de esclarecimiento. 

El martes 7 de enero de 1947, el general George Marshall asume la Secretaría de Estado, el órgano rector de la política exterior de los Estados Unidos, en un momento en el que ya está claro el nuevo enfrentamiento que ha asumido el gobierno de la más extraordinaria potencia de la historia de la humanidad. Marshall, Jefe del Estado Mayor General durante la segunda guerra, quizás la más prestigiosa figura de la organización militar norteamericana, es encargado por el presiente Truman para dirigir la política exterior global en esa nueva contienda, que por sus características, será llamada la Guerra Fría. Una guerra que no se librará en la contienda militar directa con la otra gran potencia que emerge: la Unión de las repúblicas socialistas soviéticas: la URSS. La guerra tendrá lugar, en especial, en los escenarios, con mayor o menor significado estratégico en el mundo, cuyo control o no puede afectar la relación dinámica de la contienda entre los actores principales.

Entre el 17 y el 27 de enero se celebra en Bogotá la “semana de la reconquista” concebida por Jorge Eliécer Gaitán y organizada por la dirección ampliada del movimiento gaitanista. La semana concluye con una reunión de los delegados de todo el país en el Teatro Colon. En esa convención los delegados estudian, proponen, deliberan, ajustan y aprueban el texto de la Plataforma ideológica que guiará al partido liberal que Gaitán lidera en ese momento en el que los más importantes jefes del partido se han marchado ante la derrota del 5 de mayo de 1946. 

Solo Gaitán ha anunciado el día 7 de mayo su retorno a la batalla por la reconquista del poder para el partido liberal, pero no para el mismo partido derrotado en 1946, sino para un partido con un nuevo ideario y unos nuevos valores. Un partido liberal conducido por el gaitanismo. Desde el 7 de agosto de 1946 comienzan a llegar a las oficinas del 4º piso del edificio Agustín Nieto Caballero, cartas y telegramas desde diversas regiones del país denunciando los abusos, atropellos, ataques y crímenes ejecutados sobre la población liberal. La simultaneidad de las comunicaciones desde diferentes regiones revelan un accionar sistemático. El Ministerio de Gobierno y la Procuraduría responden a las demandas y a las denuncias que formula Gaitán anexando las misivas originales con anuncios de investigaciones que no detienen la impunidad y la marea creciente del proceso represivo dirigido a mermar la diferencia. El modelo represivo tiene demasiadas semejanzas con el que ha instaurado el franquismo falangista en España a partir de 1939.

La plataforma del Colon contiene las ideas principales del gaitanismo que está a punto de tomar la dirección del partido liberal en una coyuntura histórica nacional e internacional de tránsito del fin de la segunda guerra al nuevo orden mundial de la postguerra.

En la Plataforma del Colon hay cuatro artículos que es necesario releer para comprender la mirada de Gaitán y sus consejeros principales con relación al escenario internacional.

El X, décimo, El liberalismo proclama su solidaridad con todas las fuerzas las fuerzas políticas de izquierda que en el Continente Americano luchan por hacer efectiva la democracia librándola del dominio de los grupos plutocráticos que en lo externo actúan como fuerzas imperialistas y en lo interno como oligarcas que concentran su excluyente interés los poderes económicos como medio de influencia política y la influencia política como medio de ventajas económicas.

El XI, décimo primero: “El liberalismo luchará contra las fuerzas de regresión que traten de imponer una política fascista o falangista en nuestro país.”

El XII, décimo segundo: El liberalismo proclama la urgencia de una unidad real de los pueblos latinoamericanos, tomando como base la armonía de las distintas economías nacionales. El partido se declara en favor de la reunión de una Conferencia Económica Latinoamericana que, previo el estudio técnico realizado en cada país, planifique un sistema de compensaciones en sus productos , sin recargos aduaneros.

Y el XIII, décimo tercero: El liberalismo es partidario de la solidaridad de Colombia con los Estados Unidos y en ningún caso confunde a las grandes fuerzas democráticas que en esa nación batallan por el mismo ideal de los demás pueblos con los grupos imperialistas, cuya actividad es funesta tanto para la democracia del Norte, como para la de otros países. El liberalismo entiende que la realidad de la amistad entre los Estados Unidos y los demás países de América tiene como bases principales la defensa conjunta de la estructura republicana y democrática, el intercambio comercial con ventajas equivalentes a la no intervención en las determinaciones políticas internas. La política del buen vecino la acepta el liberalismo como una sincera colaboración de la nación del Norte en el proceso de desarrollo industrial de los países latinoamericanos.

Hay en estos textos varios puntos que ameritan análisis. En primer lugar, es necesario resaltar que la Plataforma del Colon afirma sin ambages su solidaridad con las fuerzas políticas de izquierda en el continente americano y su lucha contra las fuerzas imperialistas. Una declaración que se aprueba justo en la fase en la que la dirección político-militar de los EE. UU. instauran la política de la contención que forma parte de lo que conoce como la “doctrina Truman” en su contienda con el comunismo y en su férrea determinación de mantener el control en las áreas del mundo que están bajo el dominio o la influencia norteamericana.

El 5 de marzo de 1946, en el Westminster College de Fulton, Missouri, Churchill había pronunciado un discurso que suscitó una conmoción política internacional y ha sido considerado como un momento clave en la evolución de la Guerra Fría. El 12 de marzo de 1947, en el congreso de los Estados Unidos, Truman anunciará al mundo la “doctrina Truman”: “Creo que debemos ayudar a los pueblos a forjar su propio destino […].Cada nación debe escoger entre dos modos de vida opuestos. […] Uno reposa sobre la voluntad de la mayoría y se caracteriza por sus instituciones libres, por un gobierno representativo, por elecciones libres, por la garantía del mantenimiento de las libertades individuales y por la ausencia de cualquier opresión política […]. El otro reposa sobre la voluntad de una minoría impuesta por la fuerza a la mayoría. Se apoya en el terror y en la opresión, tiene una prensa y una radio controladas, unas elecciones truncadas y la supresión de las libertades personales.” 

En estas palabras de Truman se comunicaba al mundo la determinación del gobierno de los Estados Unidos de intervenir en cualquier país del mundo en el que percibiera una amenaza a sus intereses. El ascenso de las fuerzas políticas de izquierda hacia los gobiernos en cualquier nación del globo constituía, en su mirada, sin duda, una amenaza a sus intereses.

La plataforma del Colon en su artículo X ubicaba a Colombia como un país en el que se debía evitar a toda costa el arribo al poder de un partido liberal con ese ideario de izquierda.

En segundo lugar, el artículo décimo primero de la Plataforma del Colon expresa la determinación de luchar contra las fuerzas de regresión en Colombia, las fuerzas interesadas en imponer una política fascista o falangista en el país.

Este artículo nos exige esbozar varios contextos que permitan la comprensión cabal de su significado e implicaciones.

En primer lugar es necesario contemplar el año 1936, los días 17 y 18 de julio de ese año se produce el levantamiento militar dirigido por Francisco Franco contra la II república española. El diario El Siglo fundado Laureano Gómez y José de la Vega el 1 de febrero de 1936 con dineros suministrados por la Alemania Nazi (15), celebró el intento de golpe de Estado militar que abrió la confrontación armada en España.

Desde ese momento, Laureano Gómez Castro, cabeza principal del partido conservador se declara partidario del franquismo y de los métodos que conduzcan hacia el poder del Estado por fuera o por encima de las reglas de juego democrático-electorales. El gobierno de Colombia está en cabeza de Alfonso López Pumarejo, con quien ha sostenido desde 1915, en el congreso nacional, como parlamentarios ambos, una relación de amistad cómplice que se ha quebrantado por lo que Gómez Castro llamó traición en una columna editorial titulada: López me traicionó.

El levantamiento militar contra la república en España no se entiende sin en el telón de fondo del ascenso del nazi-fascismo en Europa frente a la revolución socialista de octubre de 1917 en Rusia. En España, el ideario fascista será encarnado por la Falange.

La situación económica, social, cultural y política en España entre 1931 y 1936 tiene notables similitudes con lo que acontecía en Colombia. Relaciones feudales en los campos. Procesos de urbanización e industrialización que creaban un proletariado urbano y resquebrajan el dominio casi total y secular de la iglesia católica sobre los imaginarios. Necesidad de modernizar las economías fundamentalmente agrarias. Irrupción en los gobiernos de fuerzas políticas que desafían con éxito el dominio de décadas de las burguesías agrarias y el poder eclesial en la política. Movilización de diversas fuerzas sociales y políticas que rechazan con terror los cambios que proponen las nuevas fuerzas que disputan el control del Estado y a las que contemplan como una encarnación demoniaca los procesos socialistas y comunistas que irrumpen en 1917 como un ejemplo para las clases desposeídas y excluidas.

Laureano, que se ha “educado” en el Colegio San Bartolomé, en la calle décima esquina con la calle real – carrera séptima, de los jesuitas y con la figura tutelar de San Ignacio de Loyola, contempla en el alzamiento franquista el horizonte político que responde a la impronta de su destino: cruzado de la fe católica y con un deber mesiánico fusionado con su inconfesable pasión por el poder terrenal.

Encarna la voz de una multitud de hombres y mujeres que en Colombia contemplan en el ascenso de Hitler el futuro y el presente que desean. La fuerza extática del Fuhrer, del conductor. Del autoritarismo que no admite interpelaciones. Hombres y mujeres del campo, devotos creyentes, labriegos, pequeños propietarios, comerciantes, dueños de establecimiento de comercio conforman la militancia conservadora. A muchos de ellos les habita la nostalgia y el deseo de restaurar el orden imperial de la cruz y de la espada. Les repugna el racionalismo, el materialismo rampante, el sensualismo, la adoración de Mammon que ha venido con los amos del norte.

En 1937, Laureano recibe la delegación falangista que llega a Bogotá y exclama: ¡España, marchando hacia delante como defensor solitario de la cultura cristiana, ha asumido la vanguardia de las naciones de occidente en la reconstrucción del imperio de la hispanidad, y en sus falanges inscribimos nuestros nombres con gozo indescriptible…Bendecimos a Dios porque nos ha permitido vivir esta época de imprevistas transformaciones y porque podemos exclamar con un grito que sale de lo más profundo de nuestro sentimiento: ¡ Arriba España, católica e imperial! (16).

En España, con el apoyo militar de Hitler y Mussolini, y con la indiferencia cómplice de las potencias aliadas ante la suerte de los pueblos de la península que enfrentan la versión española del fascismo que les imponen, triunfa Franco en 1939. La victoria militar abre paso a la represión política en las diversas formas que aseguran el silenciamiento del adversario: socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos, demócratas…fusilamientos, cárceles, torturas, expropiaciones, despidos, intimidaciones, exilios…. En Colombia, las fuerzas falangistas encabezadas por Laureano y la cohorte de francófila del conservatismo sediento de regresar al poder, lo celebran como un anuncio de los tiempos que se avecinan y aprenden de sus métodos. La historia se ha puesto de su lado. Franco condecora a Laureano Gómez y le ofrece su ayuda.

El 20 de marzo de 1941, el embajador estadounidense en Colombia: Spruille Braden, se reúne con Laureano Gómez y José de la Vega – ambos dirigen el diario conservador-, en casa de Francisco Urrutia. Ante el alineamiento editorial del diario El Siglo con las fuerzas del eje nazifascista, las empresas estadounidenses han comenzado a dejar de pautar en el diario y se han comenzado a presentar problemas en la compra de papel. Laureano Gómez se compromete a revisar la línea editorial contraria a los Estados Unidos y a los pocos días regresan las pautas y vuelven a llegar los insumos desde norteamérica.

El memorando que escribe Braden sobre la reunión al Secretario de Estado el 26 de marzo de 1941 sobre el éxito de su gestión en el cambio de la política editorial de El Siglo, termina con el siguiente párrafo: 

Aunque en todo momento debemos tener en cuenta la admonición del presidente Eduardo Santos de que Gómez no es en absoluto un hombre confiable y no vacilará en mentir, distorsionar y citar incorrectamente (sic) , tampoco hay que olvidar que siempre tomará el camino que considere más conveniente para sus propósitos. Estará del lado del más fuerte si puede y correrá a buscar refugio si él o su bolsillo se sienten amenazados. Por lo tanto, si alguna vez llega al poder, teniendo presentes estos hechos y nuestra posición en el hemisferio, estoy seguro de que Gómez puede ser manejado. En efecto, si por cualquier circunstancia el partido conservador volviera a tomar las riendas del Gobierno, en condiciones internacionales favorables a nosotros, no recibiríamos menos colaboración que ahora.” 

Spruille Braden (17)

La lectura de este cable estrictamente confidencial nos revela tres claves que elevan nuestra comprensión del periodo histórico y de nuestro presente. La colaboración bipartidista con el poder estadounidense interesado siempre en mantener la estabilidad que favorezca sus intereses. La prioridad que han otorgado los funcionarios encargados de Colombia, desde esos años, al control de la información y las comunicaciones. La visión de Braden al otear el horizonte y contemplar, como de hecho sucedió, el arribo nueve años después, de Laureano al poder.

El curso de la segunda guerra cambia en el punto de inflexión que marca la batalla de Stalingrado entre el 23 de agosto de 1942 y el 2 de febrero de 1943. Alemania ataca Stalingrado en julio del 42 en una maniobra dirigida a conquistar los pozos petroleros del Cáucaso. En España, Franco ha enviado la División Azul con cerca de 45.000 hombres a luchar junto con los Nazis en el cerco a Leningrado. Franco se declara aliado no beligerante de Alemania.

En la complicidad, más que amistad, rupturas y pactos secretos, que reunieron a Laureano Gómez Castro y Alfonso López Pumarejo es posible encontrar un fresco, un hilo cardinal de una trenza narrativa que nos permita conocer y comprender mejor lo sucedido en la historia política del país en la primera mitad del siglo XX. 

Una clase política dividida en dos concepciones diferentes sobre la nación y su conducción, pero reunida en sus ambiciones de poder y de riqueza; reunidas en su acatamiento a las ordenes de respeto absoluto de los intereses de norte américa y a sus indicaciones, crudas o veladas. Reunida en su disposición a utilizar cualquier medio para alcanzar sus fines. Reunidas en su pánico a perder su poder secular y su impunidad. Reunidas en su desprecio y su odio a los liderazgos que les superaban en capacidad y se nutrían en la fe, el entusiasmo y el amor de las mayorías nacionales.

Cuando el 7 de agosto de 1946, se inicia el gobierno de Ospina Pérez llamando a la unidad de los partidos, hay un poder en la sombra que inicia el proceso de organizar las fuerzas de la policía, el ejército y el detectivismo para adelantar una represión calcada de la experiencia franquista después de 1939. Roberto Urdaneta Arbeláez, abogado petrolero y figura política muy cercana a Laureano Gómez es nombrado en el Ministerio de Gobierno. 

“He aquí una copia de los salvo conductos que se otorgan a los campesinos (en la parte superior llevan un retrato de Laureano Gómez :

El suscrito presidente del Directorio Conservador, CERTIFICA: que el señor Guillermo Saldarriaga Restrepo portador de la cédula No 2.016.667 del Carmen (Chocó) , ha protestado de no pertenecer a las filas del partido liberal. Por lo tanto, hay que respetarlo en su vida, bienes y familia. Carmen, Choco, 29 de octubre de 1949. 

Firma: Alfonso Orrego. Presidente.

En enero de 1947, están claros los procesos que adelantan. Mariano no es más que la antesala de Laureano y la instauración de un fascismo falangista en consonancia con las necesidades del gobierno estadounidense y su trazado sobre la geoestratégica región. El liberalismo, conducido por Gaitán , declara en la última semana de enero de 1947 su lucha contra estas fuerzas de la regresión que ya han iniciado, desde el 7 de agosto de 1946, el genocidio y sometimiento de la población.

En el ideario del gaitanismo hay una reivindicación de este pueblo nuestro mestizo, indígena, afro, de esa nacionalidad que ha venido fraguándose con el tiempo. En este sentido creo que uno de los elementos que permiten ayudar a comprender el origen del conflicto es que la élite política durante muchos años ha sido una élite política que no se ha sentido identificada con esa nación en germen, esa nación en proceso. Se han considerado o se han identificado con los ingleses o norteamericanos o franceses, y ha habido un desprecio a este caldo nacional criollo que se ha traducido en un Estado que sirve a una clase social dominante, pero no a la nación entera.

Aquí surge un asunto de gran importancia: la identidad cultural. Lo que algunos denominan la guerra cultural, ha sido un escenario de primera importancia hasta el día de hoy en el objetivo de mantener el dominio y evitar las situaciones que amenacen la estabilidad que requiere la economía que les beneficia. Martí, visionario, lo sintetizó así: de pensamiento ha sido la guerra mayor que nos han hecho, ganémosla a pensamiento.

La modernización a la americana que se impone en Colombia en las primeras décadas del siglo XX, viene con el American way of life, con la prensa, la radio, unos años más tarde, la televisión. Las medias de nylon, los automóviles,los cosméticos,los cigarrillos, los pañales, los alimentos industriales, las publicaciones, el cine… Una avalancha cultural visible en las vitrinas, en las calles, en las casas de la clase media y alta, en el cine, en la música, en los gustos, en los valores, en la diversión. En esta materia las obras de Carlos Uribe Celis: Los años veinte en Colombia: ideología y cultura, el trabajo de María Tila Uribe: Los años escondidos, e Imperialismo del siglo XXI: Las Guerras Culturales de Eliades Acosta, son muy valiosas y amenas.

Santiago Torres: El asesinato de Gaitán, según la lectura que se leyó para el día de hoy, es tomada como “secretismo” y esto ha afectado la historia nacional. Quisiera tener una explicación sobre ese término: “secretismo”. 

Héctor Arenas: Los organismos de inteligencia concibieron y nombraron un tipo de operaciones secretas: cover operations, operaciones encubiertas. La operación encubierta se define porque es una acción que se ejecuta y el autor permanece invisible, permanece en secreto. Entonces eso da campo a toda la especulación sobre quién ejecutó la acción. El éxito de una operación encubierta está medido por la cantidad de años que transcurren entre la ejecución de la acción y que se descubra quiénes fueron en realidad los que la ejecutaron. 

En el texto, cuya lectura fue sugerida para la sesión de hoy: Gaitán: Cómo se fraguó la operación encubierta para su asesinato? (18), se presenta un recuento de lo que aconteció con la arquitectura de la inteligencia en los Estados Unidos en el verano de 1947, año en que fueron creados varios organismos, entre ellos: la CIA. Se trataba de poner en marcha una nueva arquitectura de inteligencia que sirviera en la nueva guerra: la guerra fría.

Tengamos presente que en los procesos de dominio imperial, los organismos de inteligencia de los países que son objetivo son los primeros que se requiere controlar porque su información y sus agentes permiten ejercer un mayor y mejor dominio. No es ninguna novedad llamar la atención sobre lo que ha ocurrido aquí en el país, en este sentido. La “guerra sucia”, el asesinato de líderes populares, sociales y ambientales, ha estado precedido, usualmente, por el trabajo de inteligencia que ha pasado a las bandas, a los escuadrones paramilitares, los datos sobre las personas que tenían que acribillar o desaparecer. 

Héctor Fabián Chávez: ¿Cómo fue la organización del apoyo gaitanista en las regiones de las bananeras tras su trabajo de investigaciones allí y cuál fue la respuesta tras su muerte en estas organizaciones y regiones?

Héctor Fabian: Bueno, muy buen interrogante No tengo una respuesta. Será parte de un trabajo que hay que desarrollar. En este momento lo único que podría decir serían dos cosas: La primera, en la investigación que se ha adelantado queda claro que no es cierto que el movimiento gaitanista no tuviese una estrategia y una labor muy fuerte de organización popular. Las dos tuvieron lugar.

En 1929, el trabajo de Gaitán fue contactar con los sobrevivientes, las viudas, los huerfanos, los perseguidos. Un gesto que realizó, muy elocuente, fue donar sus salarios como parlamentario para esas personas. Tanto la denuncia pública, la valerosa denuncia pública que él formuló para evitar que la masacre pasara desapercibida a la nación, como ese gesto solidario generaron un entusiasmo en una población acostumbrada a ser burlada, a ser escarnecida, a ser despreciada, a tan solo ser tenida en cuenta en los momentos electorales, y una vez sucedidos los comicios, volver a ser olvidada. 

La historia de los datos electorales muestra que el arraigo del gaitanismo en la Costa Caribe colombiana como en la Costa Pacífica fue notable. Barranquilla lo aclamó. Yo creo que en este arraigo popular pudo estar presente el trabajo de Gaitán en 1929-1930. Aunque en ese momento él no tenía ni las condiciones ni la infraestructura para desarrollar un trabajo de organización popular en la zona.

Germán Valcarcel: hay otras dos preguntas: ¿Cómo afectó la intervención estadounidense en América Latina en particular su apoyo a regímenes dictatoriales y a la represión de movimientos populares como el liderado por Jorge Eliécer Gaitán en Colombia a la consolidación del poder de élites económicas y políticas en la región y a la creación de desigualdades sociales y económicas que persisten hasta hoy en día?

Laura Daniela Romero también pregunta: ¿todo lo acontecido a consecuencia de la muerte de Gaitán fue premeditado por Estados Unidos y le benefició o realmente fue algo que se salió de las manos de todos?

Héctor Arenas: Son preguntas muy substanciosas y muy exigentes. Apuntan a asuntos medulares. Gracias. Voy a presentar algunos elementos recogidos con esperanza en que, de alguna manera, aporten a una respuesta cuya completud requiere muchísimo más trabajo. Son interrogantes que exigen muchísima labor conjunta de largo aliento.

Con relación a la primera pregunta: la larga serie de intervenciones comprobadas, abiertas o encubiertas, de los Estados Unidos en América Latina revelan lo determinante que han sido en la formación de una clase política al servicio de sus intereses, con variaciones, claro, en sus márgenes de autonomía. Esa clase política, en su mayor parte, y con todos sus matices, ha sostenido las economías dependientes que se han traducido en miseria, pobreza, subdesarrollo y desigualdad.

En la historia regional, el referente de la primera intervención en el siglo XX, después de la política del buen vecino y del posterior arribo de la dirección política que trazó el rumbo de la postguerra y coprotagonizó la instauración del nuevo escenario de guerra mundial “fría”, es el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en el año 53-54, en Guatemala. Pero hay un gran desconocimiento, casi que un total desconocimiento, de que la primera intervención de la que denominaron “guerra política” aconteció en abril de 1948. 

¿Por qué razones o motivos se ha impedido este conocimiento colectivo, algo que no ocurrió con la intervención en Guatemala? La intervención de Estados Unidos contra Jacobo Arbenz fue denunciada con antelación, en la X Conferencia Panamericana, en Caracas, el 28 de marzo de 1954. En la intervención en Colombia tuvieron éxito en el factor clave de éxito de una operación encubierta, mantener el desconocimiento colectivo sobre los responsables la acción encubierta, antes, durante y después de la operación.

 Y ¿ por qué mantener hasta hoy los documentos que esclarecerían su intervención? ¿Por las implicaciones que tendría hoy llegar a saber que en el origen de la guerra a la que fue arrojada la nación, y que ha padecido, estuvieron presentes funcionarios del más alto nivel del gobierno estadounidense? ¿Por qué se comprendería mejor el itinerario escabroso en la geografía regional de las diversas formas de intervención en las que el asesinato y el genocidio han llegado a ser parte esencial de los medios para lograr objetivos políticos y sostener estructuras de dominación? ¿ Por qué podrían afrontar el deber imposible de indemnizar los estragos causados? ¿Por qué se podría despertar la exigencia del cese de las intervenciones del presente?

En este sentido, la verdad histórica sobre lo que sucedió en Colombia es parte de un deber nuestro con la región, porque la historia regional nos permite comprender mejor nuestra situación. Por eso la Plataforma del Colon se refirió a la unidad de América Latina en su artículo XIII. Una unidad que los Estados Unidos han temido, han aborrecido y han procurado impedir. Por lo vital que era y sigue siendo esa unidad para la emancipación de nuestros pueblos, Martí escribió el ensayo nuestra américa

Hay un autor: Luis Moniz Bandeira, brasilero, que tiene una obra formidable titulada: La formación del imperio Americano. Ese libro contiene una extraordinario y documentado recuento de ese proceso de formación imperial que ha sido determinante para la condición subordinada de los países de América Latina y, al mismo tiempo, muestra lo determinante que ha sido nuestra región para la proyección del poder global estadounidense. No nos cabe en la cabeza la magnitud de lo que han significado las riquezas de América Latina para la prosperidad de los Estados Unidos y para la proyección de su poder mundial. Hemos sido el pedestal para la proyección del poder planetario de los Estados Unidos. Eso lo vislumbró el genio de José Martí: no son solamente dos islas (Cuba y Puerto Rico) las que estamos liberando, estamos reequilibrando el mundo

O sea, la independencia de América Latina frente a ese poder tendría consecuencias a nivel planetario porque cesaría ese sustento que ha permitido esa proyección del poder planetario y las élites económicas y políticas. Hay un término técnico que utilizan algunos internacionalistas: intervención solicitada o consensuada. Las élites políticas y económicas que han ambicionado el poder, las presidencias el control de las riquezas por parte de las clases sociales nativas que representan, han recibido las migajas, se les paga por administrar los países subordinados como se les paga a los capataces en las economías feudales. Entonces gran parte de la sabiduría política de esas élites tradicionales en toda la región no ha ido mucho más allá de haber sabido acomodarse a los designios imperiales. No es casual que una buena parte de los presidentes colombianos como Olaya Herrera o Andrés Pastrana, hay varios, pasen primero por la embajada de los Estados Unidos, antes de llegar a la presidencia de Colombia.

Y con relación al interrogante de Laura Daniela Romero sobre lo que aconteció después del asesinato de Gaitán, creo, y es una convicción, yo no podría aportar elementos probatorios en ese sentido, creo por el estudio que se ha hecho que el desarrollo de los acontecimientos escapó hasta cierto punto a lo que ellos previeron.

Los funcionarios que tomaron la decisión de ejecutar la operación encubierta, sabían que se iba a producir un levantamiento social. Lo tenían claro porque conocían muy bien el arraigo popular de Gaitán, la fuerza del movimiento gaitanista y el más que probable triunfo de Gaitán en la contienda presidencial de 1950. 

En las elecciones presidenciales del 5 de mayo de 1946, Ospina Pérez, el conservatismo, obtuvo 565.939 votos. Gabriel Turbay: 441.199 y Jorge Eliécer Gaitán: 358.957. Sumando los votos de los dos candidatos del liberalismo, la cifra resultante era: 800.156. La diferencia con Ospina era: 234.217 votos. 

En las elecciones del 16 de marzo de 1947, las listas de Gaitán se imponen sobre las listas del oficialismo liberal, y sumadas las dos alas alcanzan: 805.874 votos, el conservatismo logra: 653.716 votos. La diferencia entre el liberalismo, esta vez reunido en torno a Gaitán y el conservatismo se reduce a 152.158 votos, en menos de un año. La violencia que se ha desatado para lo que llamaron “mermar la diferencia” o “azular la cordillera” ha comenzado a mostrar sus resultados, pero no ha sido suficiente.

El 7 de mayo de 1946, ante la derrota electoral en el fraude político que se produjo en ese momento, Gaitán vuelve a la batalla político-electoral. Gabriel Turbay se va para París y dice: hasta aquí llegó mi vida política y muere en diciembre del año 1947, en París. Gaitán dice: nosotros vamos por la reconquista del poder para el partido liberal, pero no el partido liberal de la oligarquía liberal, sino para el partido liberal del pueblo. Las cosas se han aclarado y nosotros vamos por esa reconquista. 

Gaitán y el movimiento gaitanista inician esa batalla titánica porque no tenían el respaldo de las corporaciones norteamericanas, como si las tenían otros liderazgos políticos de los dos partidos. No tenía el apoyo de los gremios: la Andi, los agricultores, Fenalco. Esto lo describe muy bien Eduardo Saenz Rovner en su obra: Colombia, años 50.

El mando militar en coordinación con la Secretaría de Estado envió tropas desde Panamá que aterrizaron los predios de la Universidad Nacional. Establecieron un puente aéreo y trajeron alimentos y licor para que las delegaciones de los diversos países aceptarán continuar con las sesiones de la Panamericana, de acuerdo a la orientación que trazó Marshall. Así se hizo, y en la nueva sede de la Conferencia: la biblioteca del Gimnasio Moderno, se aprobó la declaratoria anticomunista que había previsto la delegación estadounidense. Enrique Santos Molano me decía en una entrevista realizada hace diez años que él recordaba haber visto los convoyes norteamericanos, los jeeps norteamericanos patrullando la ciudad. 

Averell Harriman fue el otro funcionario de primer nivel, que muy probablemente estuvo al tanto de la operación encubierta. Estuvo en Bogotá durante la Conferencia, el 9 de abril y los días siguientes. Fungió como Secretario de Comercio hasta el 22 de abril de 1948; estuvo encargado de la ejecución del Plan Marshall. Había sido embajador de los Estados Unidos en la Unión Soviética entre 1943 y 1946.

Todo esto está narrado por un testigo de excepción: el oficial de inteligencia Vernon Walters, en su libro: Silent Missions, publicado en 1978. Tiene un capitulo de dedicado a Bogotá en abril de 1948. Walters acompañó a Marshall como traductor. Dudo que su oficio de traductor fuese considerado por él mismo como una misión silenciosa.

Laureano Gómez recibe a George Marshall y a Vernon Walters en Bogotá. 30 de marzo de 1948.

Germán: Bueno, tenemos entonces una última pregunta: ¿Cómo influyó el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en el surgimiento de movimientos populares y en la represión por parte de las élites colombianas en las décadas siguientes?

Héctor Arenas: En el año 2016 tuve la oportunidad, gracias a un amigo cineasta, que me convocó a hacer las entrevistas con las personas mayores de las de las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia que en ese año entregaron las armas; las armas ya estaban en los containers destinados a ese efecto cuando viajamos a los campamentos. 

Entrevistamos al Sargento Pascuas en la región de Marquetalia (Tolima), viajamos a la Habana y entrevistamos a Jaime Guaracas, y en Arauca y en Mesetas (Meta) entrevistamos a otros mayores cuyos nombres ahora no recuerdo. Todos ellos coincidían en mostrar cómo la represión bárbara, el espanto que sembraron en los campos a partir de agosto de 1946, se tradujo en la gestación de autodefensas armadas gaitanistas o liberales, y de algunas donde el partido comunista había tenido trabajo político previo con el campesinado.

Alfredo Molano dejó dos textos invaluables: Trochas y fusiles y Así empezó el Tropel, con relatos que permiten entender mejor lo que estamos abordando. El movimiento popular gaitanista fue descabezado. El día 20 de abril, cuando se produce el sepelio de Gaitán la figura que toma la palabra es Carlos Lleras Restrepo, primo de Lleras Camargo, y tenaz adversario de Jorge Eliécer Gaitán. 

Entonces uno se pregunta: ¿qué pasó? Carlos H Pareja, hombre de gran capacidad literaria y jurídica, cercano a Gaitán, se exilia. José Alvear Restrepo, un hombre de integridad excepcional y jurista altas capacidades, cercano a Gaitán, se refugia en los llanos e ingresa en las guerrillas de los llanos. Los que no pudieron escapar, guardaron silencio. La represión en esos primeros años es de una barbarie que no nos cabe en la cabeza. 

Inmediatamente después del 9 de abril, Laureano Gómez viaja hacia España. Permanece un año en calidad de invitado por Francisco Franco. Tenemos el recibo firmado en el que Franco le envía veinticinco mil pesetas para que Laureano viaje hacia allí. Ejecutada la operación encubierta con la que se eliminó el obstáculo invencible que tenía Laureano en su ascenso hacia el poder del Estado y su guerra anticomunista que, al igual que la de España, incluía al liberalismo, el paso siguiente era preparar su acceso al poder en el marco del exterminio político que ejecutaban sus agentes en Colombia. 

La crónica de la masacre de Ceylan, un caserío en el norte del Valle del Cauca la escribió Daniel Caycedo. La obra se titula: Viento Seco. Y nos permite acercarnos a los umbrales inimaginables de crueldad y de violencia macabra que se ejerció sobre la población civil con total impunidad. Hay escritores que han señalado la presencia de técnicos falangistas en la represión que se ejerció en Colombia. En el libro Voceros del pueblo en el parlamento están recogidas las intervenciones de Gilberto Vieira y Jorge Regueros en los debates adelantados en junio de 1943, en los que denunciaron el accionar del falangismo franquista en Colombia. Cuando se anunció el triunfo militar de Franco en 1939, se inició la represión dirigida depurar el organismo social de cualquier atisbo de diferencia. Entre el 5 de mayo de 1946 y el 7 de agosto de ese año, Laureano y sus más cercanos seguidores pudieron planear y organizar la represión que iniciarían.

¿Fue casualidad que Sitges y Benidorm fuesen las ciudades de la España franquista que albergaron los diálogos y los pactos con los que impusieron el Frente Nacional, los mismos protagonistas del fraude político de 1945-1946 con el que se impuso el conservatismo falangista y se desató la represión bestial sobre una nación de mayoría liberal gaitanista?

Fíjense que la pregunta que formuló Tania, un interrogante de extraordinario valor que considero nos permitiría reflexionar largo tiempo sobre las implicaciones. Gaitán rehusó lo que algunos altos oficiales le propusieron en medio de la embestida genocida: tomar el poder por las armas. Gaitán les dijo: No, nosotros entraremos por la vía democrática por la vía civil al poder. 

Ese magnicidio, ese asesinato y las masacres que habían precedido y que vinieron después lo que mostraron era que estaba cerrada la vía del movimiento social, del movimiento popular por la vía democrática. Es esa determinación de conquistar el poder con el fraude y la violencia, de impedir incluso con el genocidio y el magnicidio la democratización y la restauración moral, la que arroja al país a la conflagración armada. En ese proceso que truncó la democratización, quizás hasta el 2022, se gestó el conflicto político y armado interno que nos ha impedido consagrar nuestras energías en vivir bien, con dignidad, con justicia, en paz, con libertad y con alegría.

Hace una semana, el anterior expositor, Carlos Velandia, ex mando del ELN, nos compartió lo que significó esa clausura política ejecutada con la violencia más extrema. Pensemos lo que pudo pasar por la mente del joven de 21 años que estuvo en el teatro de los acontecimientos en ese momento que marcó para siempre la historia nacional: Fidel Castro Ruz.

Lo que quiero decir de manera clara es lo siguiente: los lectores agudos de la coyuntura comprendieron que el asesinato de Gaitán era un mensaje y que la novena conferencia era un escenario que los Estados Unidos habían elegido para lanzar un mensaje a la región y al mundo diciendo que esta región les pertenecía y que no entraba en esa disputa tremenda de la Guerra Fría de la que nos habló Daniel García esta tarde al introducir esta conversación. 

En febrero del año 1948, Checoslovaquia había caído bajo la órbita de Moscú. Entonces lo que existía en ese momento era un estado de tensión extrema para la dirección político militar norteamericana, y consideraban que cualquier persona o proceso social que pudiera amenazar este patio, esta región, significaba un extremo peligro para sus intereses estratégicos.

Espero poder referirme con más amplitud al interrogante que formuló Tania. Ahora respecto a lo que preguntó Leydi: cuando se realiza una operación encubierta o se ejecuta un asesinato premeditado, ustedes, lo primero que han de tener preparado es una narrativa que permita asegurar su invisibilidad y su impunidad. Y, por supuesto, en este caso ellos tenían la narrativa que armonizaba con la contienda principal que estaban librando. 

El 10 de Abril de 1948, George Marshall, Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez afirman públicamente: los responsables de este crimen y este estallido son los comunistas, es el comunismo internacional. La Conferencia, como dijimos, aprueba la medida contra el comunismo, la declaratoria oficial contra el comunismo, que no habían querido proferir hasta ese momento. El día tres de mayo, el gobierno colombiano decreta oficialmente el cese de las relaciones con la Unión soviética. El corresponsal que había era del diario ABC de España que redactó el reportaje sobre lo sucedido, escribió: lo curioso es que ese comunicado salió del Palacio presidencial, pero en ingles.

El Plan Marshall no fue, en absoluto, el proceso idílico que nos han hecho creer. El Plan Marshall fortalecía las economías de Europa occidental para evitar que cayesen en la orbita de poder de la URSS o, al menos, fuera de la influencia norteamericana. Los recursos del plan se asignaban beneficiando a las redes corporativas estadounidenses. Contemplaba recursos secretos para la ejecución de operaciones encubiertas y el control cultural.

Un ejemplo: ¿qué hicieron en Europa los estrategas norteamericanos de la guerra fría a partir de 1945? Tomaron contacto con altos oficiales nazi-fascistas para colocarlos a su servicio en la nueva guerra que emergía: contra la Unión Soviética y contra el “comunismo internacional”. Esa operación se conoce como operación Gladio, es un capítulo que ha permanecido oculto y es muy revelador porque ahí está un conglomerado que se llama IC Farben, un conglomerado empresarial alemán que había financiado en Alemania y en otros países el ascenso político de los liderazgos nazi – fascistas que más convenían a sus intereses. El famoso juicio de Nuremberg se interrumpió cuando comenzaron a abordar cómo había sido el entramado económico que había estado detrás del ascenso del nazi-fascismo.

Hay una obra que le obsequió Gilberto Alzate Avendaño, en los primeros días de septiembre del año 1947, a Jorge Eliécer Gaitán, en el aeropuerto de Madrid, Cundinamarca. Esa obra se titulaba La riqueza detrás del poder, había sidoescrita en 1943 por un notable investigador estadounidense: Robert Brady. Hay un ejemplar del libro en Colombia, está en la biblioteca de Pasto- gracias a la Luis Ángel Arango pudimos solicitarlo y obtenerlo en préstamo. 

La obra es tremenda. Si Gaitán hubiera leído esa obra, quizás, habría variado su comprensión de la coyuntura. ¿Por qué? Porque Robert Brady muestra todo el entramado corporativo que ha estado detrás del ascenso de Hitler al poder en Alemania. Y presenta también, lo mismo con Mussolini, en Italia. Y hace otro tanto con Japón. Brady termina su trabajo sobre los entramados corporativos que impulsaron el fascismo, diciendo: lo más probable -dice él en 1943- es que las potencias occidentales, los Estados Unidos, derroten al Eje, triunfen en esta segunda guerra mundial, pero solo para una cosa peor: para instalar en el mundo un fascismo con atuendo democrático, con disfraz democrático. Una aseveración tremenda. Desenmascarar a los capitalistas -señalaba Lenin- es el primer paso para vencerlos. La importancia que tiene para los pueblos comprender lo que acontece.

Termino señalando dos puntos: creo que es necesaria una verdad histórica, un relato histórico comprensivo de cómo y por qué hemos llegado adonde hemos llegado. El relato que hemos esbozado hoy se podría cerrar con el inicio del Frente Nacional, cuyo primer presidente fue, como era previsible: Alberto Lleras Camargo. Desde los años 50 instauran en el país, los mandos políticos y militares norteamericanos la doctrina contrainsurgente, que declara como enemigos a los actores sociales, políticos y culturales no armados, pero con ideas diferentes o ideas opuestas a la pax americana. 

En los años 50,s se inicia la exportación de cocaína hacia Estados Unidos y Europa. Recuerden ustedes que la guerra contra las drogas la decretó el presidente Nixon en 1971, cuando determinaron que la magnitud de los beneficios del negocio exigía su intervención. Hay, para terminar, un libro extraordinario que también me atrevo a sugerir: Cocaine, death squads and the war on terror. Cocaína, escuadrones de la muerte y guerra contra el terror de Oliver Villar y Drew Cottle, dos investigadores estadounidenses que muestran cómo en los años 60 en Vietnam utilizaron la heroína para financiar la guerra contra insurgente en Vietnam. Esa guerra que mata civiles, esa guerra que destruye el tejido social. Y aquí en Colombia usaron la cocaína. Hay una portada de la revista semana del narco gate cuando el Cartel de Medellín estaba autorizado a llevar cocaína a los Estados Unidos a cambio de financiar la contra nicaragüense. 

Creo entonces que un relato breve y comprensivo de lo que ha sucedido en nuestro país es indispensable en especial en un momento tan decisivo como el que ahora vivimos. El nueve de abril de 2023, el presidente Petro dijo: el gobierno del cambio es el gobierno de un Gaitán vivo, un Gaitán triunfador, un Gaitán convocante, de un pueblo que vuelva a ser sujeto de la historia. Es necesario revitalizar los procesos de memoria, sin memoria no hay nada que hacer. Gaitán es una figura que nos estimula que nos permite pensar el gobierno actual.

Esta es la invitación muy cálida que les formulo y cierro estas palabras agradeciendo de manera muy sincera y muy profunda, y congratulando, a Daniel García Peña, al vicerrector Ismael, al equipo organizador: Germán y Denisse, y a los estudiantes, las estudiantes y los estudiantes que he tenido la oportunidad de escuchar durante el desarrollo de esta Cátedra Gaitán que considero una iniciativa de extraordinario valor, en especial en estos momentos que, como diría Martí: “Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra. No hay proa que taje una nube de ideas.”

Muchísimas gracias.

Daniel García Peña: Simplemente quiero retomar algo que Héctor dijo al comienzo de la charla y en lo que fue muy cuidadoso: señalar que hay hipótesis, que hay narrativas propuestas. Creo que más que cualquier cosa, a lo que él nos invita es a hacer preguntas. 

Hay mucho por descubrir, hay mucho por investigar y yo simplemente dejaría una última reflexión. Comparto la invitación que haces, Héctor, a que podamos compartir un poco los enfoques distintos; considero que efectivamente es muy pertinente resaltar la historia de los Estados Unidos, el fenómeno imperial, sus intereses. Nos formulas preguntas muy válidas, por ejemplo: por qué no se han desclasificado los archivos.

Sin duda es una exigencia que hay que hacer y la renuencia que ha habido hasta ahora genera interrogantes. Efectivamente, en casos como el del golpe de 1973, en Chile, el presidente Carter, posteriormente, desclasificó los archivos con relación al papel que jugaron los Estados Unidos y la CIA.

En los años 90 el gobierno de Clinton desclasificó los archivos de Guatemala y reveló los roles de los Estados Unidos con la dictadura de El Salvador . El gobierno de Barack Obama hizo lo propio con el caso de Argentina y el papel que los militares mismos jugaron en la dictadura militar. Y, entonces, uno se pregunta por qué en el caso colombiano hay tanto hermetismo y se han negado ante las reiteradas solicitudes de desclasificar. En esto estamos absolutamente de acuerdo. 

Sin embargo también creo que es importante no caer, como a veces suele suceder, en echarle la culpa exclusivamente a los Estados Unidos. Lo que conduce a desconocer y a exonerar, digámoslo así, la responsabilidad de las élites y los intereses en Colombia, o en cualquier otro país del mundo. 

Mencionemos por ejemplo el caso del golpe contra Jacobo Arbenz en Guatemala, en 1954. Ese golpe no hubiera sido posible si no hubiera existido en Guatemala, la figura de Castillo Arma, que encabezó el grupo de militares que llevaron a cabo el golpe. En Chile, por mucho que haya sido apoyado por la CIA, el golpe lo ejecutó Pinochet y el ejército chileno. Con esto quiero decir que no hay que olvidar la corresponsabilidad de las élites colombianas en todo este proceso. Por mencionar un ejemplo, la concesión De Mares, no fue solamente una imposición norteamericana, fue también una invitación de Rafael Reyes a un pariente suyo para favorecer sus intereses. 

Me parece absolutamente válido interrogarse sobre quiénes fueron los actores determinantes, quién tomó la decisión de disparar y matar a Gaitán. Considero que, como muchos, tienes tus sospechas y tus hipótesis; pero considero que este ámbito sigue siendo un territorio desconocido. Creo que la principal invitación al país tiene que seguir siendo: exijamos la verdad sobre los sucesos. 

Creo que no se trata aquí de nada distinto de poner sobre el tapete interrogantes y avalar que efectivamente, todo este pasado tiene que ver con lo que está aconteciendo hoy en Colombia, con los intereses de las élites colombianas en un contexto internacional. 

Esto se enlaza con otra última idea, creo que es clave hacerlo porque muchas veces se salta a otro momento. En el plan Colombia con el gobierno de Pastrana donde efectivamente uno ve que hubo una capacidad de la élite de interés estratégico derrotar a las familias de aprovechar y de alguna manera engañar a los Estados Unidos diciendo que tiene una guerra contra las drogas en una guerra que Álvaro Uribe terminó llevando a su manera. 

Todo esto para reiterar que hay que mirar siempre los dos lados. ¿Cómo han actuado los elementos locales colombianos en forma nutricional de las élites e intereses estadounidenses? en el marco de ese mapa maravilloso que nos has compartido sobre los intereses del imperio norteamericano y los intereses específicos de agencias como la CIA. 

Héctor Arenas: Encuentro muy certera tu intervención, la comparto plenamente y la agradezco en lo profundo, estimado Daniel. Me alegra que la hayas formulado porque permite matizar lo que he afirmado. 

Creo que la principal invitación es esa que señalaste: un invitación al estudio, a la reflexión crítica, a avanzar en el esclarecimiento del pasado que es una tarea colectiva. No es la tarea de una persona, ni de una organización, sino que es una tarea conjunta, un deber conjunto acompañado por el rigor que nos exige la razón y que nos exige la investigación histórica que debe presidir este tipo de indagaciones y deliberaciones. Reitero que la comprensión regional de los contextos es importante para la adecuada interpretación de los asuntos nacionales.

Daniel García Peña: quiero agradecerle a Héctor y resaltar algo que nos ha mostrado en toda esta esta sesión de hoy: la importancia de las fuentes. Nos ha referenciado valiosos documentos, muchos de ellos desconocidos. Creo que esta es la principal invitación que nos formula: continuar la investigación, seguir haciendo preguntas, tratar de llenar los vacíos en nuestra memoria histórica. Esta labor es fundamental, pero es indispensable que se realice de una manera rigurosa, como lo ha hecho él en esta en esta presentación: yendo a los documentos, citando las fuentes, concatenando los hallazgos. 

Todavía falta mucho por saber para poder construir una narrativa documentada sobre nuestro siglo XX. Creo que esta es otra conclusión principal: es mucho lo que se ha podido llegar a saber, pero es mucho más lo que no se sabe.

Hay preguntas que siguen siendo válidas en nuestros tiempos. Y esta es la tercera conclusión: la solicitud de desclasificar la documentación que reposa en los archivos estadounidense sigue siendo clave para entender lo que está pasando hoy en el Gobierno de Petro, en todo lo ha significado y significa este momento histórico.

  1. José Martí en los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Roberto Fernández Retama y Pedro Pablo Rodríguez, coordinadores.ALLCA XX.Madrid, España. 2003. Pg 1083.
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  11. Economía y Nación. Salomón Kalmanovitz. siglo XXI editores. Medellín. 1985.
  12.  Ver Informe No Mataras de la Comisión de la Verdad.
  13.  Smith, Peter H. Talons of the Eagle. Dynamics of U.S. Latinoamerican relations.Oxford University Press. New York. 2.000.
  14. Ver la transcripción del cable en la obra de Gonzalo Sánchez Las grandes potencias y el 9 de abril.
  15. Arciniegas, Germán, Entre la libertad y el miedo.Editorial Sudamericana. Buenos Aires. 1957.
  16. Entre la libertad y el miedo…p. 153.
  17. Eduardo Santos y la política del buen vecino 1938-1942. David Bushnell.El Ancora editores. Bogotá. 1984.
  18. El Monstruo. Carlos H. Pareja. Gaitán: Cómo se fraguo la operación encubierta para su asesinato. Héctor Arenas A. Ediciones desde abajo. Bogotá, 2022.
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