
El mercado laboral en España ha registrado varios hitos destacables en los últimos meses: cotizaciones récord, la tasa de paro más baja en décadas y una recuperación del empleo juvenil. Sin embargo, el último datos anualizados de la EPA Ocultan una historia que va más allá de las cifras globales.
Respectivamente Datos medios anuales para 2025 Como publicó esta semana el INE, la tasa de empleo de los mayores de 65 años ha alcanzado su máximo histórico, y la razón no es que los españoles mayores hayan descubierto de repente el amor por el trabajo. Hay algo estructural detrás de esto que merece una mirada más cercana.
Una fuerza laboral que envejece. El envejecimiento de la población en España y los cambios en el sistema de pensiones adoptados como parte de la reforma de 2011 están cambiando silenciosa pero muy claramente el mapa del mercado laboral de España. Lo que hace una década parecía una anomalía estadística se ha convertido ahora en una tendencia consolidada con implicaciones directas para el futuro y la viabilidad de las pensiones públicas.
El datos de la EPA del cuarto trimestre de 2025 arrojan que al cierre del año había 4.926.300 personas ocupadas mayores de 55 años en España. Esto supone un crecimiento del 23,3% en este grupo de edad desde la reforma laboral de 2022, frente al incremento medio del 11,3% en el resto de grupos de edad.
Lo más llamativo, sin embargo, es que la tasa de empleo de los mayores de 65 años se ha triplicado respecto a hace una década: un 14,25% para los hombres de 65 a 69 años y un 12,29% para las mujeres del mismo grupo de edad, frente al 5% registrado en 2015. La tasa de empleo de los hombres de entre 60 y 64 años rondará el 58% en 2025 respecto a los años 80.
Solía ser todo jubilación. Gran parte de esta recuperación del empleo entre la población mayor de 65 años no puede explicarse por una mayor demanda de trabajadores con experiencia, sino más bien por el cambio en curso en la edad legal de jubilación. En 2026, la edad mínima legal de acceso a la jubilación ordinaria para personas menores de 38 años y 3 meses de aportes será de 66 años y 10 meses. Este desplazamiento obliga a muchas personas a permanecer activas más allá de los 65 años, cuando podrían jubilarse antes.
Sin embargoel informe “Observatorio Trimestral del Mercado Laboral“, elaborado por Fedea y BBVA Research, confirma que el aumento de la afiliación senior se debe principalmente al envejecimiento de la población y al retraso en la edad de jubilación, que muchas veces se debe a la necesidad de seguir trabajando por dificultades económicas.
Permanecer en el mercado laboral a esta edad no es fácil. Aunque los datos apuntan a niveles récord respecto a cifras históricas, la realidad es que su situación laboral no es precisamente halagüeña. un estudio La Fundación BBVA y Ivie ha revelado que por primera vez las personas de 55 y más años registran una tasa de paro del 9,8%, superior a la del grupo de 25 a 54 años. Además, seis de cada diez parados de este grupo de edad son parados de larga duración, un porcentaje tres veces superior al de los jóvenes de 16 a 24 años.
Los datos representan un mercado laboral en el que los trabajadores mayores de 55 años pierden su empleo una década antes de alcanzar la edad de jubilación y durante este tiempo tienen que sobrevivir ya sea en trabajos temporales o en una situación de desempleo crónico por falta de oportunidades. En el otro extremo, la tasa de empleo del 14,2% demuestra que ha logrado mantenerse a flote o salir de este agujero.
El sistema de pensiones, el telón de fondo. Detrás de todas estas cifras se esconde una realidad que los economistas llevan años señalando: para ser sostenible, el sistema de pensiones necesita que la gente trabaje más tiempo. Las reformas han desplazado los incentivos en esta dirección y han endurecido aún más los requisitos de jubilación anticipada. Coeficientes de reducción de pensionesy con un aumento gradual de los años de cotización requeridos.
El resultado es el que ya muestran los datos: cada vez hay más personas que no pueden jubilarse a los 65 años y necesitan alargar su vida laboral hasta los 67 años (a partir de 2027) para acceder a su pensión de jubilación.
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Imagen | Dejar de salpicar (Matt Bennet)




