Corrupción en la gestión de riesgos: 17 mil millones sin rastro en 20182023 – ADICIONAL – Noticias ultima hora

El 27 de noviembre de 2025, en medio del escándalo de corrupción que sacude a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), su actual director, Carlos Carrillo, afirmó a los medios de comunicación que en el período 20182023: «17 mil millones de pesos que no se ven» a la UNGRD.

Carrillo denunció que esos recursos -aunque asignados a la entidad dentro del presupuesto- no fueron utilizados efectivamente o al menos no hubo evidencia visible de su uso. Según el funcionario, se trata de fondos que debieron haberse gastado en obras, proyectos de reducción de riesgos, respuesta a crisis y reconstrucción posdesastre, y simplemente «no son visibles».

Esta acusación se da en el contexto de una demanda iniciada contra dos influyentes exministros –Ricardo Bonilla (exministro de Hacienda) y Luis Fernando Velasco (exministro del Interior)– acusados ​​por el Ministerio Público de presunta participación en una conspiración para desviar fondos de la UNGRD.

Según Carrillo, parte del problema es que los mecanismos internos de control y supervisión de la entidad han sido rotos o inutilizados por administraciones anteriores, lo que ha permitido que las adquisiciones y los recursos públicos -destinados a la reducción de riesgos, la gestión de desastres y la atención de emergencias- queden en el papel sin una implementación real.

En su denuncia, Carrillo también nombró al Fondo de Adaptación como un elemento clave de esta red de corrupción. Asegura que, como resultado, los contratos y los fondos de las agencias se dirigirían irregularmente a personas con conexiones políticas, lo que profundiza la escala del escándalo.

En cuanto al monto de los fondos involucrados, estos 17 mil millones de pesos son un presupuesto asignado para varios años, pero – según Carrillo – su ejecución efectiva es aún incierta o inexistente. Por ello, pidió que la UNGRD sea reconocida en los procesos judiciales como «víctima» de este desfalco institucional.

El impacto de estas revelaciones es profundo: ponen en duda la credibilidad de la gestión de riesgos en Colombia, plantean dudas sobre el uso efectivo de los fondos públicos destinados a emergencias y desastres, y reabren el debate sobre la corrupción estructural en actores estatales clave vinculados a la protección de comunidades vulnerables. Además, la denuncia llega en un momento político delicado porque los ex ministros afectados son figuras importantes y podrían tener consecuencias judiciales y políticas.

La declaración de Carrillo apunta no sólo a negligencia o mala gestión, sino también a un posible saqueo sistemático de los recursos públicos dedicados a la prevención y la atención en un país a menudo golpeado por desastres naturales, lo que, de confirmarse, representaría un importante revés para miles de comunidades vulnerables.

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