Las autoridades dijeron el domingo que una serie de incendios forestales que se propagan incontrolablemente en el sur de Chile han matado al menos a 18 personas y han obligado a la evacuación de casi 50.000 personas. El presidente Gabriel Boric advirtió que el número de muertos podría aumentar debido a la magnitud de la emergencia.
Las llamas, avivadas por las altas temperaturas del verano austral y los fuertes vientos, plantean un serio desafío para los equipos de rescate. Bomberos y brigadas forestales combaten al menos 14 focos activos de la enfermedad en las regiones de Ñuble y Biobío, ubicadas a unos 500 kilómetros al sur de Santiago.
Ante la gravedad de la situación, el presidente declaró el estado de catástrofe en las zonas más afectadas e impuso un toque de queda para proteger la seguridad de la población y facilitar las operaciones de extinción de incendios.
Las autoridades continúan evaluando pérdidas materiales y humanas, manteniendo alertas y evacuaciones en las zonas de mayor riesgo.
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