Un nuevo y continuo escenario electoral de cara a las elecciones presidenciales – Noticias ultima hora

Las divisiones políticas de cara a la primera vuelta presidencial finalmente se aclararon el 8 de marzo. Los resultados de las elecciones legislativas y de las consultas aclaran el panorama electoral sin mayores cambios, donde la disputa se define entre la izquierda, que se convierte en la estructura electoral nacional, y la derecha, que se disputa el relato entre moderación y radicalización.

Las elecciones legislativas marcan el inicio oficial de la contienda presidencial. Desde la década de 1970 –cuando el Partido Liberal decidió separar las elecciones presidenciales y parlamentarias, con la intención de que los resultados de estas últimas definieran la candidatura oficial del partido– las elecciones legislativas han jugado un papel fundamental en la definición de la distribución del poder en el país. Los resultados de este 8 de marzo se ajustan a esta regla y aclaran la trayectoria de las elecciones presidenciales.

Resultados de las consultas (ya esperadas)

El mecanismo de consulta, especialmente la consulta entre partidos, parece estar convirtiéndose en la regla para definir candidatos fuertes para pasar a la segunda vuelta. El 8 de marzo, tres consultas centraron la atención del electorado. Hasta ahora, según las encuestas de opinión pública, los principales candidatos han quedado exentos de esto: el de Iván Cepeda, que fue excluido de participar en las consultas interpartidistas del Frente Amplio por decisión del Consejo de Estado, y el candidato de Abelardo de la Esprielle, que decidió abstenerse de mostrar su músculo electoral dentro de la coalición de derecha Grea Colombi Cónsula.

La exclusión de Cepeda provocó efectos políticos inmediatos. Por un lado, eliminó el “efecto arrastre” que Gustavo Petro demostró ser tan efectivo en experiencias pasadas, principalmente en 2022, donde su voto influyó en la victoria de la coalición del Pacto Histórico. Por otro lado, alejó a Cepeda de la discusión, foro y visibilidad que dan las consultas a los precandidatos.

Asimismo, dicha exclusión llevó a Roy Barreras a decidir mantener su participación en las consultas del Frente Amplio, incluso a pesar de la decisión del Pacto Histórico de no apoyar dichas consultas en ausencia de Cepeda. La soledad de Roy, a la larga, termina marcando una distancia –al menos temporalmente– entre la izquierda y la estructura política tradicional representada en Barreras, quien en 2022 fue un partidario fundamental de la estructuración de lo que hoy conocemos como el Pacto Histórico.

Curiosamente, la exclusión de Cepeda parece haber alentado al Registro a tomar decisiones que conduzcan a una alta visibilidad del proceso. Entre esas decisiones destaca, en primer lugar, la creación por primera vez de una tarjeta electoral única para consultas; Aunque se justifica bajo el supuesto de que se garantiza el secreto del voto, crea un incentivo para la participación de los ciudadanos porque no es necesario solicitar por separado una tarjeta de interés. En segundo lugar, debido a la reorganización de las tarjetas, se incluyeron en los recuadros indicaciones de pedagogía optativa, lo que generó un incentivo directo para la toma de decisiones en relación a la consulta.

Entre las consultas realizadas, la más atractiva fue sin duda la «Gran Consulta», tanto por la visibilidad de los candidatos que se convertirán en líderes de la oposición durante buena parte de 2024 y 2025, como por la presencia de dos fuerzas partidistas (Centro Democrático y Nuevo Liberalismo), mientras que el resto de candidatos provienen del proceso de recogida de firmas. Representan dos expresiones de oposición, pero también de nuevos derechos en Colombia.

Los resultados confirmaron la fuerza política acumulada por el Centro Democrático como principal partido de oposición. Atrás quedaron diversos sectores que originalmente planeaban presentarse como de centro o centroderecha, que ahora serán los portadores del apoyo al candidato oficialista del Uribismo, quien esta vez llega respaldado por votos.

La participación del «centro» en estas consultas produce efectos inmediatos. Por un lado, los resultados logran crear una figura como Oviedo, que intentará atraer a votantes desconfiados del Centro Democrático, pero dispuestos a votar por la oposición. Por otro lado, acabó minando la posibilidad de apoyar a Claudia López, quien se volvió invisibilizada en sus consultas. Está por ver si eso también sucederá con Sergio Fajardo, quien insiste en pasar a primera vuelta sin pesarse en las urnas este marzo.

Por otro lado, las consultas de Roy Barreras y Claudia López terminaron por hundir estas aspiraciones, pues los bajos votos obtenidos apenas sirven como incentivo para postularse a la presidencia. El problema es que estos candidatos seguramente pasarán a la primera vuelta. Ambos tienen ahora el gran reto de intentar atraer votantes en unas elecciones polarizadas, ya que el «voto útil» podría concentrarse en las figuras que consigan lograr mayor flujo electoral: Cepeda, Paloma y Abelardo.

El Congreso como fotografía de una nueva división social
colombiano

Si la izquierda no estuvo a la altura en las consultas, sí lo hizo en las legislativas. La fuerza electoral acumulada por el Pacto Histórico revela, por primera vez, a la izquierda como un gobierno con mayoría legislativa. Aunque el Congreso altamente fragmentado hace imposible que un solo partido obtenga una mayoría decisiva, Pact logró el mayor número de votos en la historia reciente para un partido, alcanzando una banca cercana a los 27 escaños en el proceso de recuento, una cifra similar a la del partido de la U en 2010. Mantiene apoyo electoral en su último año.

Esa fuerza no sólo está presente en el Senado, sino también en la Cámara de Representantes. Este es un detalle especial, porque nunca en la historia la izquierda había sido tan competitiva a nivel territorial. Aproximadamente 50 plazas en distintos departamentos, incluidos bastiones de la derecha como Santander o Antioquia, muestran la construcción de una fuerza territorial eficaz. De lograrse la continuidad del Pacto como poder mayoritario se abriría el camino para una agenda legislativa mucho más efectiva. Tener bancadas tan grandes significa avanzar en la construcción de un partido nacionalizado, capaz de construir bases que deben ser puestas a prueba en futuras elecciones locales.

El Centro Democrático, por su parte, recupera su protagonismo en el legislativo con una lista de candidatos en la que Daniel Briceño destaca en la Cámara de Bogotá como la figura con más votos. Sin embargo, en el Senado, los 17 escaños son en parte resultado de la posición estratégica de Álvaro Uribe en el puesto 25 con el objetivo de ser una figura destacada. Si bien su resultado es significativo, también muestra desgaste, ya que a pesar de ser el mayor voto de la oposición, ya no es la fuerza hegemónica de años pasados, incluso con su líder natural en las urnas.

El partido Alianza Verde es uno de los más castigados. Figuras tan reconocidas como Catalina Miranda o Angélica Lozano sufrieron los rigores del electorado. El cabeza de lista, Lucho Garzón, pasó a un segundo plano y fue «quemado». Lo mismo ocurrió con candidatos cercanos al progresismo como Inti Asprilla, quien no fue beneficiario del voto de izquierda. El nuevo Partido Verde está liderado por figuras como Jota Pe Hernández, Ariel Ávila y Catherine Juvinao, pero ha quedado reducido a un partido «atrapable» lleno de personalidades, perdiendo su capacidad de luchar por la presidencia.

Los partidos tradicionales sobreviven gracias a sus máquinas, pero la mayoría tiene sus escaños reducidos, a excepción del Partido Liberal. Significativa es la progresiva desaparición de Cambio Radical, que intentó posicionarse como la principal fuerza opositora con figuras como el senador Motoa o la congresista Garrido, que finalmente perdieron sus escaños.

Finalmente, el nuevo liberalismo, la dignidad y el compromiso fueron finalmente arrastrados por la organización cristiana de Paz. El nuevo liberalismo es particularmente crítico en Bogotá, donde gobierna, porque no pudo ganar ni un solo escaño. Por su parte, Robledo finaliza su carrera política con una derrota electoral luego de que, a través del sistema de listas abiertas, se enfrentara al personaje de Jennifer Pedraza.

Contando de nuevo

Otro fenómeno que es necesario discutir es la transparencia y confiabilidad de los resultados. Aunque el recuento preliminar no es un resultado oficial, existe la preocupación de que todavía se produzcan variaciones significativas en el recuento. A diferencia de 2022, todos los partidos desplegaron una importante estructura de supervisión, lo que dio como resultado que el Pacto Histórico recuperara escaños (posiblemente uno o dos en el Senado y tres o cuatro en la Cámara).

Esta visibilidad de los errores de conteo no debe verse sólo como una expresión del sistema de garantías configurado por las elites políticas nacionales, sino como una manifestación de una estructura acostumbrada a la poca transparencia. El pacto histórico logra visibilizar el problema estructural de la democracia colombiana, pero todos los partidos deben ser quienes lideren la discusión para eliminar estas fallas. Hay formas de fraude que exigen, para su prevención, un alto precio de acción colectiva, mientras que las normas actuales siguen fomentando el personalismo y las listas abiertas.

Como cierre

Las elecciones legislativas y las consultas nos dejan un escenario claro: la democracia colombiana avanza hacia una disputa entre la izquierda y la derecha altamente organizada a nivel nacional y territorial. El centro, si bien registra bien como espectro ideológico, a nivel organizacional va desapareciendo progresivamente del eje público. Veremos si este escenario favorece la continuidad del proyecto actual o si llevará a la oposición a recuperar el poder.

* Maestro. Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Universidad del Valle
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